Sólo una bestia sin sentido común puede ser tan estúpida.
Permitidme, Majestad, contradeciros, contestó el anciano. Pensad en la fábula de la mujer que fue devorada por un león.
¿De qué fábula se trata?, preguntó el rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
Había una vez una joven muchacha casada con un hombre mayor que ella, su vida no era muy feliz, pues además de la diferencia de edad, eran muy pobres. Un día la mujer le dijo a su marido:
Somos pobres, y si nos quedamos más tiempo en este pueblo, lo seremos aún más, y así, hasta que el cielo nos lleve. Vamos a probar nuestra suerte en otro sitio. No creo que lo pasemos peor de lo que lo estamos pasando ahora.
Su marido aceptó. Vendieron una pocas cosas que tenían, y juntos salieron del pueblo para probar suerte en otra parte. Se dirigían a la ciudad real. Viajaron varios días hasta que una mañana, cansados, se dejaron caer a la sombra de un árbol para descansar. El anciano estaba agotado y lleno de preocupación, y empezó a contar sus pensamientos en voz alta.
-¿Quién sabe lo que nos espera en una ciudad grande? Allí nadie nos conoce, ni nosotros conocemos a nadie. Me temo que sólo encontraremos miseria como antes. Y si eso ocurre, tú me abandonarás, pues soy viejo y pobre, y buscarás a otro hombre, joven y rico.
-Pero, ¿qué estás diciendo? He jurado estar contigo hasta el fin de nuestros días y vuelvo a jurarlo otra vez, contestó la joven, asustada por lo que su marido había dicho.
Estas palabras tranquilizaron al anciano esposo, puso su cabeza en el hombro de su mujer y se durmió.
Mientras tanto, un jinete que venía de una colina se dirigió hacia ellos. Su rostro era como la luna plateada y su caballo corría como el viento. Llevaba un bonito traje, pues era el príncipe, quien había salido de la ciudad para dar un paseo.
Cuando la mujer le vio, su corazón empezó a temblar de amor. Cuando el joven príncipe vio a la hermosa mujer, no pudo dejar de mirarla. Galopando se dirigió hacía ella y le dijo:
¿Quién eres criatura del cielo? ¿Desde qué paraíso has descendido a nuestra tierra?
Soy una desafortunada mujer de un desafortunado y viejo hombre, y vengo de muy lejos, contestó la joven.
Yo te sacaré de la pobreza. Ven conmigo, y te haré la reina de mi corazón y la de mi tierra, exclamó el príncipe.
Pero, luego ¿no me abandonaréis en el momento de la desgracia? replicó la joven.
Yo te juro que estaré a tu lado hasta el fin de nuestros días, insistió el príncipe.
La mujer, tranquilizada, levantó la cabeza de su anciano marido y la apoyó junto a un árbol, luego montó sobre el caballo del príncipe y se marcharon juntos.
El anciano despertó y al no ver a su mujer, se puso a llorar, desahogándose en voz alta: "Cariño, ¿por qué me has dejado? ¿No te acuerdas de tu promesa de fidelidad?".
Pero su joven esposa ya no tenía oídos para sus súplicas. Ella galopaba junto al príncipe sobre su veloz caballo, sin mirar ni a derecha ni a izquierda, hasta que desaparecieron del lugar. Mientras tanto, el anciano marido, despacio,siguió su rastro. A la hora de comer, la enamorada pareja acampó a la sombra de un árbol junto a un arroyo. Allí, se abrazaron y durmieron.
Pero, lo cierto es que el placer del amor no saciaba el hambre del estómago. Entonces, ella se levantó y se dirigió hacia un arbusto de dulces cerezas que estaba un poco retirado. Aún no había llegado al árbol cuando de repente, un gran león apareció delante de ella. La joven empezó a gritar con angustia. La bestia saltó sobre ella y la atrapó entre sus garras.
El príncipe oyó el ruido furioso del león. Su corazón se llenó de miedo. Temiendo por su vida, subió al caballo y sin mirar atrás, se fue a todo galope. La mujer al oír los pasos del caballo gritó con desesperación:
¡Príncipe, oh, príncipe! ¿Por qué me abandonáis? ¡Recordad vuestro juramento de fidelidad!
Pero el príncipe tenía oídos sordos a sus suplicas. Corría en su veloz caballo sin mirar atrás, hasta que desapareció.
Entre tanto el anciano marido llegó al paraje. Al ver que el escondrijo de los enamorados bajo el árbol estaba vacío, pensó que se habían alejado aún más, y lloró amargamente. Pero no tardó en ver la sangre bajo el arbusto donde el león había atacado a su mujer, y lloró por segunda vez. Y cuando vio el cuerpo desgarrado de su amada, lloró por tercera vez.
Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
Es la fábula más profunda que he oído jamás. El agua fuerte refina el oro, pero podrá destruir la lentejuela.
Así es, Majestad. El verdadero amor y la verdadera amistad se encuentran en los hechos no en las palabras, como podéis ver en la fábula de las palomas y el ratón.
¿Qué fábula es ésa?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
******
Feliz fin de semana, qué disfrutéis los momentos que el universo nos regala y nos vemos la semana que viene. Un abrazo.
viernes, 4 de agosto de 2017
jueves, 3 de agosto de 2017
UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA. por "Anthony de Mello"
Una vez, le preguntó un rabino a un discípulo qué era lo que le molestaba.
"Mi pobreza", le respondió. "Vivo tan miserablemente que apenas puedo estudiar ni rezar".
"En los tiempos que corren", le dijo el rabino, "la mejor oración y el mejor estudio consiste en aceptar la vida tal como viene".
******
Hacía un frío que cortaba, y el rabino y sus discípulos se hallaban acurrucados junto al fuego.
Uno de los discípulos, haciéndose eco de las enseñanzas de su maestro, dijo: "En un día tan gélido como éste, yo sé exactamente lo que hay que hacer".
¿Qué hay que hacer?, le preguntaron los demás.
"Conservar el calor. Y si eso no es posible, también sé lo que hay que hacer".
¿Qué hay que hacer?
"Congelarse".
La realidad existente no puede realmente ser rechazada ni aceptada.
Huir de ella es como
tratar de huir de tus propios pies.
Aceptarla es como
tratar de besar tus propios labios.
Todo lo que hay que hacer es mirar,
comprender y estar en paz.
******
Muy buenos días, gracias por estar de nuevo aquí cogemos de nuevo el farolillo y seguimos por el sendero por el que caminamos. Os deseo un muy buen día y qué disfrutéis de los momentos que el universo nos regala. Un abrazo.
"Mi pobreza", le respondió. "Vivo tan miserablemente que apenas puedo estudiar ni rezar".
"En los tiempos que corren", le dijo el rabino, "la mejor oración y el mejor estudio consiste en aceptar la vida tal como viene".
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Hacía un frío que cortaba, y el rabino y sus discípulos se hallaban acurrucados junto al fuego.
Uno de los discípulos, haciéndose eco de las enseñanzas de su maestro, dijo: "En un día tan gélido como éste, yo sé exactamente lo que hay que hacer".
¿Qué hay que hacer?, le preguntaron los demás.
"Conservar el calor. Y si eso no es posible, también sé lo que hay que hacer".
¿Qué hay que hacer?
"Congelarse".
La realidad existente no puede realmente ser rechazada ni aceptada.
Huir de ella es como
tratar de huir de tus propios pies.
Aceptarla es como
tratar de besar tus propios labios.
Todo lo que hay que hacer es mirar,
comprender y estar en paz.
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Muy buenos días, gracias por estar de nuevo aquí cogemos de nuevo el farolillo y seguimos por el sendero por el que caminamos. Os deseo un muy buen día y qué disfrutéis de los momentos que el universo nos regala. Un abrazo.
viernes, 21 de julio de 2017
LA VOZ DEL ÁNGEL. por "Deepak Chopra"
No nos molesta cambiar una rueda. Hemos oído las anécdotas de coches inmovilizados a media noche en una carretera desierta y solitaria, el conductor desesperado por conseguir ayuda, cuando de pronto se detiene un extraño justo a tiempo. Se cambia la rueda, y el chófer agradecido se siente rescatado, tocado por Dios. Con este disfraz creéis haber visto ángeles, o en la forma de otros benefactores anónimos que llevan cenas de Acción de Gracias a los desamparados y los desesperanzados.
Podemos ser estos salvadores, pero en general no nos acercamos a vosotros de esa manera. Estos benefactores vienen de Dios, pero en forma más indirecta. Él los envía por "coincidencia". La coincidencia es sólo un fragmento del plan divino que os sorprende. Suponéis que sabéis cómo funciona el mundo, pero, ¿cómo podríais? Con el fin de saber cómo funciona el mundo, tendríais que saber quiénes sois, y eso forma parte del gran olvido.
¿Os gustaría saber cómo funciona el mundo?
Está dispuesto sólo para vosotros. Cada suceso está entretejido en un tapiz cósmico, y cada hilo vibra en respuesta a todos los demás. Dios es la araña benevolente que tejió la tela y la supervisa, y su dedo toca cada una de las diminutas partes. Los ángeles no pueden cantar sin que eso tenga un efecto en vuestra vida; no podéis llorar sin que eso tenga un efecto en la nuestra.
El todo viviente respira y se mueve en conjunto. Las telas están hechas para capturar su presa.
¿Qué pretende atrapar Dios? La imperfección, vosotros llamáis a eso "pecado" o "karma", pero para el creador el único pecado es aquello que no llega a ser perfecto amor y dicha. Su intención es sólo traer perfección.
Podría decretarla. En otros universos la ha creado sin permitir ninguna desviación. Pero en vuestro universo hay un juego en marcha, y ese juego es el escondite.
Os escondéis de nuestra perfección, de modo de poder buscarla de nuevo. Este juego comenzó por vuestra propia elección. Olvidasteis vuestra elección, y esto os hace lamentar vuestros pecados y penas. Pero si mirarais hondo en vuestra alma, no aceptarías el juego de ninguna otra manera. ¿Por qué? porque este es el juego que os permite ser el creador: su constante creación en vosotros mismos. En lugar de pintura o arcilla usáis el material de la experiencia.
La experiencia viene en todas las formas y colores posibles. A vosotros os fascina esto. Os despertáis todos los días sin desear otra cosa. Es por eso que nunca os permitiréis el lujo de la satisfación, al menos por mucho tiempo. En el corazón de cada final está la semilla de un nuevo comienzo. ¿Os dais cuenta de esto? ¿podéis aceptarlo? Si es así, estáis cerca de Dios y sus maneras. Pero a veces tendréis que cambiar vuestras ruedas.
******
Qué tengáis un feliz fin de semana, qué disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala. Un abrazo y nos vemos muy pronto. Gracias siempre por estar ahí.
Podemos ser estos salvadores, pero en general no nos acercamos a vosotros de esa manera. Estos benefactores vienen de Dios, pero en forma más indirecta. Él los envía por "coincidencia". La coincidencia es sólo un fragmento del plan divino que os sorprende. Suponéis que sabéis cómo funciona el mundo, pero, ¿cómo podríais? Con el fin de saber cómo funciona el mundo, tendríais que saber quiénes sois, y eso forma parte del gran olvido.
¿Os gustaría saber cómo funciona el mundo?
Está dispuesto sólo para vosotros. Cada suceso está entretejido en un tapiz cósmico, y cada hilo vibra en respuesta a todos los demás. Dios es la araña benevolente que tejió la tela y la supervisa, y su dedo toca cada una de las diminutas partes. Los ángeles no pueden cantar sin que eso tenga un efecto en vuestra vida; no podéis llorar sin que eso tenga un efecto en la nuestra.
El todo viviente respira y se mueve en conjunto. Las telas están hechas para capturar su presa.
¿Qué pretende atrapar Dios? La imperfección, vosotros llamáis a eso "pecado" o "karma", pero para el creador el único pecado es aquello que no llega a ser perfecto amor y dicha. Su intención es sólo traer perfección.
Podría decretarla. En otros universos la ha creado sin permitir ninguna desviación. Pero en vuestro universo hay un juego en marcha, y ese juego es el escondite.
Os escondéis de nuestra perfección, de modo de poder buscarla de nuevo. Este juego comenzó por vuestra propia elección. Olvidasteis vuestra elección, y esto os hace lamentar vuestros pecados y penas. Pero si mirarais hondo en vuestra alma, no aceptarías el juego de ninguna otra manera. ¿Por qué? porque este es el juego que os permite ser el creador: su constante creación en vosotros mismos. En lugar de pintura o arcilla usáis el material de la experiencia.
La experiencia viene en todas las formas y colores posibles. A vosotros os fascina esto. Os despertáis todos los días sin desear otra cosa. Es por eso que nunca os permitiréis el lujo de la satisfación, al menos por mucho tiempo. En el corazón de cada final está la semilla de un nuevo comienzo. ¿Os dais cuenta de esto? ¿podéis aceptarlo? Si es así, estáis cerca de Dios y sus maneras. Pero a veces tendréis que cambiar vuestras ruedas.
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Qué tengáis un feliz fin de semana, qué disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala. Un abrazo y nos vemos muy pronto. Gracias siempre por estar ahí.
UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA. por "Anthony de Mello"
Estando el Maestro haciendo oración, se acercaron a él los discípulos y le dijeron: "Señor, enséñanos a orar". Y él les enseño del siguiente modo:
"Iban dos hombres paseando por el campo cuando, de pronto, vieron ante ellos a un toro enfurecido. Al instante, se lanzaron hacia la valla más cercana, con el toro pisándoles los talones. Pero no tardaron en darse cuenta de que no iban a conseguir ponerse a salvo, de modo que uno de ellos le gritó al otro: ¡Estamos perdidos! ¡De ésta no salimos! ¡Rápido, di una oración!
Y el otro le replicó: ¡No he rezado en mi vida y no sé ninguna oración apropiada!
¡No importa: el toro nos va a pillar! ¡Cualquier oración servirá!
¡Está bien, rezaré la única que recuerdo y que solía rezar mi padre antes de las comidas: Haz, Señor, que sepamos agradecerte lo que vamos a recibir!
Nada hay que supere la santidad de quienes han aprendido la perfecta aceptación de todo cuanto existe.
En el juego de naipes que llamamos "vida" cada cual juega lo mejor que sabe las cartas que le han tocado.
Quienes insisten en querer jugar no las cartas que le han tocado, sino las que creen que debería haberles tocado, ...son los que pierden el juego.
No se nos pregunta si queremos jugar.
No es ésa la opción. Tenemos que jugar.
La opción es: cómo.
******
Muy buenos días, Un farolillo de luz para no estar en la oscuridad. Gracias por estar ahí y...un abrazo. Feliz día.
"Iban dos hombres paseando por el campo cuando, de pronto, vieron ante ellos a un toro enfurecido. Al instante, se lanzaron hacia la valla más cercana, con el toro pisándoles los talones. Pero no tardaron en darse cuenta de que no iban a conseguir ponerse a salvo, de modo que uno de ellos le gritó al otro: ¡Estamos perdidos! ¡De ésta no salimos! ¡Rápido, di una oración!
Y el otro le replicó: ¡No he rezado en mi vida y no sé ninguna oración apropiada!
¡No importa: el toro nos va a pillar! ¡Cualquier oración servirá!
¡Está bien, rezaré la única que recuerdo y que solía rezar mi padre antes de las comidas: Haz, Señor, que sepamos agradecerte lo que vamos a recibir!
Nada hay que supere la santidad de quienes han aprendido la perfecta aceptación de todo cuanto existe.
En el juego de naipes que llamamos "vida" cada cual juega lo mejor que sabe las cartas que le han tocado.
Quienes insisten en querer jugar no las cartas que le han tocado, sino las que creen que debería haberles tocado, ...son los que pierden el juego.
No se nos pregunta si queremos jugar.
No es ésa la opción. Tenemos que jugar.
La opción es: cómo.
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Muy buenos días, Un farolillo de luz para no estar en la oscuridad. Gracias por estar ahí y...un abrazo. Feliz día.
jueves, 13 de julio de 2017
AUTOLIBERACIÓN INTERIOR. por "Anthony de Mello"
ODIARSE A SI MISMO
"En el corazón de cada joven existe un trono que le ha sido usurpado. Cuando se restituya ese trono, el joven estará curado". Hay que aprender sólo porque se quiere aprender, y para ello hay que respetar y salvaguardar la demanda innata de curiosidad del niño. De dentro es de donde viene la demanda. Al niño le gusta la enseñanza, lo que rechaza el niño es el método y la manipulación.
Al niño se le enseña desde pequeño a odiar su cuerpo. Se le hace avergonzar de ciertas partes de su cuerpo. Y es nuestra cultura quien lo hace. En las tribus no hay problemas de violación ni de infidelidad, porque no existen traumas sexuales.
"Si no hubiera ley no habría pecado". La ley sólo sirve para las personas programadas, para las libres no. No se puede comenzar la vida con el autodesprecio. Los niños van pasando de una experiencia a otra cuando se sacian de la anterior. Si tú detienes esa experiencia, se la cortas haciéndole creer que es algo malo. No sólo provocas un misterio y rompes una evolución natural, sino que habrás metido en él un miedo a algo que desconoce porque no existe una razón conveniente para hacerlo. Si le dices que está "mal", lo habrás introducido en la ley expulsándolo del paraíso.
Si yo logro que te odies a ti mismo me será más fácil dominarte, domesticarte y eso es lo que hace nuestra mal llamada "educación". La sociedad te enseña a estar siempre insatisfecho para dominarte y controlarte. Con ello, la sociedad se ha beneficiado, pero ha pagado un precio muy alto: la guerra. Nunca podrás amar a los demás si te detestas a ti mismo. El amor significa no hacer violencia y respetar la libertad. El amor es: yo estoy de tu lado, no estoy en contra de ti".
El niño crece con la sensación de que los padres están en contra. Si tú no haces violencia al niño, ellos tampoco tienen ganas de ser violentos con nadie. Lo primero para cambiar al niño reprimido es destruir la conciencia, la ley que le impusieron. La conciencia del "bien y del mal" es lo contrario de la concientización. La conciencia o concientización es la sensibilización, la sensibilidad que no necesita la conciencia. Si eres consciente estás despierto y sensible a todo.
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Os deseo un feliz día y un buen fin de semana, gracias por estar ahí y disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala. Un abrazo y hasta muy pronto.
"En el corazón de cada joven existe un trono que le ha sido usurpado. Cuando se restituya ese trono, el joven estará curado". Hay que aprender sólo porque se quiere aprender, y para ello hay que respetar y salvaguardar la demanda innata de curiosidad del niño. De dentro es de donde viene la demanda. Al niño le gusta la enseñanza, lo que rechaza el niño es el método y la manipulación.
Al niño se le enseña desde pequeño a odiar su cuerpo. Se le hace avergonzar de ciertas partes de su cuerpo. Y es nuestra cultura quien lo hace. En las tribus no hay problemas de violación ni de infidelidad, porque no existen traumas sexuales.
"Si no hubiera ley no habría pecado". La ley sólo sirve para las personas programadas, para las libres no. No se puede comenzar la vida con el autodesprecio. Los niños van pasando de una experiencia a otra cuando se sacian de la anterior. Si tú detienes esa experiencia, se la cortas haciéndole creer que es algo malo. No sólo provocas un misterio y rompes una evolución natural, sino que habrás metido en él un miedo a algo que desconoce porque no existe una razón conveniente para hacerlo. Si le dices que está "mal", lo habrás introducido en la ley expulsándolo del paraíso.
Si yo logro que te odies a ti mismo me será más fácil dominarte, domesticarte y eso es lo que hace nuestra mal llamada "educación". La sociedad te enseña a estar siempre insatisfecho para dominarte y controlarte. Con ello, la sociedad se ha beneficiado, pero ha pagado un precio muy alto: la guerra. Nunca podrás amar a los demás si te detestas a ti mismo. El amor significa no hacer violencia y respetar la libertad. El amor es: yo estoy de tu lado, no estoy en contra de ti".
El niño crece con la sensación de que los padres están en contra. Si tú no haces violencia al niño, ellos tampoco tienen ganas de ser violentos con nadie. Lo primero para cambiar al niño reprimido es destruir la conciencia, la ley que le impusieron. La conciencia del "bien y del mal" es lo contrario de la concientización. La conciencia o concientización es la sensibilización, la sensibilidad que no necesita la conciencia. Si eres consciente estás despierto y sensible a todo.
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Os deseo un feliz día y un buen fin de semana, gracias por estar ahí y disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala. Un abrazo y hasta muy pronto.
viernes, 7 de julio de 2017
EL BURRO QUE NO TENÍA SESO. por "Nazanin Amirian"
La traición es un acto vil; pero, por su parte, la ingenuidad puede no tener límite. ¿Os acordáis de la fábula del burro sin seso?, contestó el anciano.
-¿De qué burro habláis?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
El gran león, rey de la selva, se había puesto enfermo y cada vez se sentía más debilitado hasta que un día perdió las fuerzas para cazar. Estaba hambriento y su parásito, el chacal, sufría con él. Éste, con angustia, preguntó a su amo:
-Decidme, Majestad, ¿qué os puede curar?
-El seso del burro, -contestó el león, con una voz muy débil- sólo el seso del burro.
En este caso, yo os traeré un burro. Conozco uno que va al lago a beber agua cerca del corral, se alegró el chacal.
Por la tarde, el chacal se dirigió hacia el corral donde normalmente el burro comía fresca hierba. El burro vio al chacal y éste le preguntó:
-¿Cómo es que estás tan delgado y pareces tan fatigado, hermano?
-Mi amo me da poco de comer y me golpea todo el tiempo, contestó el burro.
-Y tú ¿aguantas ese trato?, fingió estar asombrado el chacal.
-¿Qué otra cosa puedo hacer? No puedo huir de los seres humanos, dijo con tristeza el burro, moviendo la cabeza.
El chacal empezó a seducirlo, diciéndole:
-Si tú quieres, yo puedo enseñarte un lugar donde podrás disfrutar de una vida sin seres humanos. Allí, hay de todo, mucha hierba, abundante agua y además una burra muy hermosa.
Las palabras del chacal sonaron como música a los oídos del burro.
Entonces, sin pensarlo dos veces, el burro dijo:
-Pues, ¿por qué estamos aquí hablando? Tú ve delante y yo seguiré detrás tuyo.
El chacal corrió hacia el paraje donde el león le esperaba. Cuando el burro estuvo a su alcance, el león hizo un temible rugido y se lanzó sobre él. La enfermedad hizo al león mucho más débil de lo que se había imaginado. Sus garras fallaron. El burro le dio una patada y huyó.
El chacal preguntó con sorpresa:
-¿Por qué lo habéis dejado marchar, Majestad?
El león que se encontraba en un aprieto, pensó: "Si le digo que lo he hecho a propósito, pensará que soy un imbécil. Y si le digo que no tenía fuerzas para matarlo, pensará que estoy muy enfermo y que no valgo para nada". Entonces le contestó:
-Todo lo que hace un león siempre es correcto. No me hagas ninguna pregunta, pero anda a traérmelo otra vez.
-Como vos mandéis, Majestad. Volveré enseguida, contestó el chacal y se puso en marcha.
El burro estaba tan enfadado que cuando vio nuevamente al chacal, le gritó:
-¡Fuera de mi vista, traidor! Me prometiste la libertad, pero me has tendido una trampa para matarme.
-Qué estúpido eres, hermano, contestó el chacal. ¿No te había dicho que allí había una burra? En el momento en que te vio, corrió hacia ti para abrazarte, y tú huiste de ella. ¿Es que nunca has visto una burra?
En realidad, el burro nunca había visto una burra en su vida. Escuchó con resignación los reproches del chacal y dijo:
-¿De veras que era una burra?, entonces, ¿por qué estamos aquí hablando, hermano? Ve delante y yo te seguiré.
Y no huyó. Esta vez el león, mejor preparado, se lanzó sobre él y lo mató de un solo zarpazo. Luego, ordenó al chacal:
-Quédate aquí y cuídamelo. Me voy a lavar en el río y en unos minutos vendré a comerme el seso.
El hambriento chacal se quedó a solas con la víctima. Miró el cráneo del burro y pensó: "¿ Por qué debo dejarle el seso al león, que sin duda es la mejor parte del burro? Debe ser una delicia. Voy a probarlo".
Y así, el chacal empezó a probar el seso del burro, y le gustó tanto que se lo comió todo. Cuando el león volvió no había quedado nada del seso.
-Te lo has comido todo, miserable!, gruñó el león.
-No me atrevería a hacer algo así, ¡Majestad!, protestó el chacal.
Entonces, ¿dónde está su seso? O ¿intentas decirme que el burro no tenía seso?, gruñó una vez más el león.
-Justo esto es lo que intento deciros. Estoy seguro de que no tenía, Señor. Sino, ¿cómo pensáis que el burro iba a creer dos veces el mismo cuento? Evidentemente, el burro no tenía seso.
Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
-Sin duda es una fábula para recordar. Sólo una bestia sin sentido común puede ser tan estúpida.
-Permitidme, Majestad, contradeciros, contestó el anciano. Pensad en la fábula de la mujer que fue devorada por un león.
¿De qué fábula se trata?, preguntó el rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
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Muchas gracias por estar ahí y desearos un muy buen fin de semana, disfrutad de los buenos momentos que el universo nos regala. gracias y un abrazo. ¡Hasta muy pronto!
-¿De qué burro habláis?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
El gran león, rey de la selva, se había puesto enfermo y cada vez se sentía más debilitado hasta que un día perdió las fuerzas para cazar. Estaba hambriento y su parásito, el chacal, sufría con él. Éste, con angustia, preguntó a su amo:
-Decidme, Majestad, ¿qué os puede curar?
-El seso del burro, -contestó el león, con una voz muy débil- sólo el seso del burro.
En este caso, yo os traeré un burro. Conozco uno que va al lago a beber agua cerca del corral, se alegró el chacal.
Por la tarde, el chacal se dirigió hacia el corral donde normalmente el burro comía fresca hierba. El burro vio al chacal y éste le preguntó:
-¿Cómo es que estás tan delgado y pareces tan fatigado, hermano?
-Mi amo me da poco de comer y me golpea todo el tiempo, contestó el burro.
-Y tú ¿aguantas ese trato?, fingió estar asombrado el chacal.
-¿Qué otra cosa puedo hacer? No puedo huir de los seres humanos, dijo con tristeza el burro, moviendo la cabeza.
El chacal empezó a seducirlo, diciéndole:
-Si tú quieres, yo puedo enseñarte un lugar donde podrás disfrutar de una vida sin seres humanos. Allí, hay de todo, mucha hierba, abundante agua y además una burra muy hermosa.
Las palabras del chacal sonaron como música a los oídos del burro.
Entonces, sin pensarlo dos veces, el burro dijo:
-Pues, ¿por qué estamos aquí hablando? Tú ve delante y yo seguiré detrás tuyo.
El chacal corrió hacia el paraje donde el león le esperaba. Cuando el burro estuvo a su alcance, el león hizo un temible rugido y se lanzó sobre él. La enfermedad hizo al león mucho más débil de lo que se había imaginado. Sus garras fallaron. El burro le dio una patada y huyó.
El chacal preguntó con sorpresa:
-¿Por qué lo habéis dejado marchar, Majestad?
El león que se encontraba en un aprieto, pensó: "Si le digo que lo he hecho a propósito, pensará que soy un imbécil. Y si le digo que no tenía fuerzas para matarlo, pensará que estoy muy enfermo y que no valgo para nada". Entonces le contestó:
-Todo lo que hace un león siempre es correcto. No me hagas ninguna pregunta, pero anda a traérmelo otra vez.
-Como vos mandéis, Majestad. Volveré enseguida, contestó el chacal y se puso en marcha.
El burro estaba tan enfadado que cuando vio nuevamente al chacal, le gritó:
-¡Fuera de mi vista, traidor! Me prometiste la libertad, pero me has tendido una trampa para matarme.
-Qué estúpido eres, hermano, contestó el chacal. ¿No te había dicho que allí había una burra? En el momento en que te vio, corrió hacia ti para abrazarte, y tú huiste de ella. ¿Es que nunca has visto una burra?
En realidad, el burro nunca había visto una burra en su vida. Escuchó con resignación los reproches del chacal y dijo:
-¿De veras que era una burra?, entonces, ¿por qué estamos aquí hablando, hermano? Ve delante y yo te seguiré.
Y no huyó. Esta vez el león, mejor preparado, se lanzó sobre él y lo mató de un solo zarpazo. Luego, ordenó al chacal:
-Quédate aquí y cuídamelo. Me voy a lavar en el río y en unos minutos vendré a comerme el seso.
El hambriento chacal se quedó a solas con la víctima. Miró el cráneo del burro y pensó: "¿ Por qué debo dejarle el seso al león, que sin duda es la mejor parte del burro? Debe ser una delicia. Voy a probarlo".
Y así, el chacal empezó a probar el seso del burro, y le gustó tanto que se lo comió todo. Cuando el león volvió no había quedado nada del seso.
-Te lo has comido todo, miserable!, gruñó el león.
-No me atrevería a hacer algo así, ¡Majestad!, protestó el chacal.
Entonces, ¿dónde está su seso? O ¿intentas decirme que el burro no tenía seso?, gruñó una vez más el león.
-Justo esto es lo que intento deciros. Estoy seguro de que no tenía, Señor. Sino, ¿cómo pensáis que el burro iba a creer dos veces el mismo cuento? Evidentemente, el burro no tenía seso.
Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
-Sin duda es una fábula para recordar. Sólo una bestia sin sentido común puede ser tan estúpida.
-Permitidme, Majestad, contradeciros, contestó el anciano. Pensad en la fábula de la mujer que fue devorada por un león.
¿De qué fábula se trata?, preguntó el rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
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Muchas gracias por estar ahí y desearos un muy buen fin de semana, disfrutad de los buenos momentos que el universo nos regala. gracias y un abrazo. ¡Hasta muy pronto!
UNA FRASE PARA LA SEMANA. de "Gustave Flaubert"
COMIENZA CADA DÍA
CON UN BUEN PENSAMIENTO.
Siempre que en mi día a día soy consciente de cuánto me ha sido dado, las innumerables obviedades se convierten en una fuente de
FELICIDAD.
CON UN BUEN PENSAMIENTO.
Siempre que en mi día a día soy consciente de cuánto me ha sido dado, las innumerables obviedades se convierten en una fuente de
FELICIDAD.
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