viernes, 11 de enero de 2019

LA ESCALERA DE JACOB por " Noah Ben Shea"

                                                        HABLA SUAVEMENTE;
                                                         ESCUCHA EN VOZ ALTA


El día había desaparecido con el crepúsculo. Mientras se preparaba para irse, Samuel observaba a Jacob, que estaba barriendo en un rincón de la panadería´
      Mientras barría tenía la cabeza ladeada, como si se estuviera esforzando por oír las notas de un concierto distante.
      -Otros barren, Jacob, pero tú bailas. ¿Cómo es eso?
No hubo respuesta.
Samuel prosiguió:
     -Sé que no estás barriendo. ¿Puedes decirme qué es lo que estás haciendo?
Jacob se rió.
      -Lo que estoy haciendo realmente es barrer, lo que también estoy haciendo de verdad es rastrillar los senderos del Jardín del Edén.
      -¿Y quién te dio ese trabajo?
     -Nadie te da tu trabajo -dijo Jacob-. Uno encuentra su propio trabajo. Y a menudo el trabajo más duro lo es sólo en apariencia.
Samuel empujó un poco más.
      ¿No te parece un poco extraño, Jacob, estar en una panadería y trabajar al mismo tiempo en el Jardín del Edén?
      -Y cuál de los dos trabajos debería abandonar?
-preguntó Jacob.
      -No me refería a eso -respondió Samuel con rapidez.
Jacob sonrió.
      Samuel, quizás te hayas dado cuenta de que nos estamos haciendo un poco viejos.Cuando éramos jóvenes creíamos que podríamos mover el cielo y la tierra. Ahora, solamente me esfuerzo por encontrar un poco de cielo en la tierra.
      -Entonces es que has encontrado algo de cielo?
-preguntó Samuel.
     -En la vida, perdemos menos cosas de las que escondemos -respondió Jacob.
     -¿ Y Dios te ayudó a encontrarlas? -rió Samuel.
     -No - respondió Samuel totalmente en serio-, pero me enseño cómo pedir indicaciones.
Y Jacob dijo:
     -Habla suavemente; escucha en voz alta.

                                                               ******

Una luz para vuestro caminar en el día a día, gracias siempre por estar ahí, felices sueños y os mando un abrazo.

UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA, POR "Anthony de Mello"

Dicen qué hay días llenos de viento,
días llenos de furia,
días llenos de lágrimas,
pero también existen días llenos de Amor, que nos dan el coraje para seguir adelante...


Goldstein, a sus noventa y dos años, había conocido los "pogroms" en Polonia, los campos de concentración en Alemania y toda clase de persecuciones contra los judíos.

¡Oh Señor!, dijo. ¿No es verdad que somos tu pueblo elegido?

Y una voz celestial replicó: "Sí, Goldstein, los judíos sois mi pueblo elegido"

"Bueno, ¿ y no es hora de que elijas a alguien distinto?.

                                                  ******

Feliz fin de semana, es mi deseo para vosotr@s, gracias siempre por estar ahí , un abrazo.

lunes, 31 de diciembre de 2018

LA ESCALERA DE JACOB, por " Noah Ben Shea"

                                               LA CASUALIDAD ES EL MANTO
                                                   DE LA HUMILDAD DE DIOS


En el exterior de la panadería, la tormenta de la noche anterior había dejado una estela de calma. La fría y brillante luz de principios de la primavera inundaba el aire. Dentro, Jacob iba hasta la parte frontal de la panadería llevando en sus brazos unas largas hogazas de pan como si se tratara de una gavilla de trigo.
   Samuel cogió la carga de Jacob y puso las hogazas en un cesto.
    -Jacob, el líder espiritual del pueblo de al lado tuvo que pasar la noche con nosotros a causa del mal tiempo. Es un hombre de Dios respetado, y estaba deseando verte.
     -Pues, mira. Estoy aquí -dijo Jacob echándose un vistazo de la cabeza a los pies.
     -No lo entiendes -dijo Samuel, preocupado por la actitud informal de Jacob-. Ha cambiado sus planes para conocerte.
     -Mi madre solía decir, "Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes" -dijo Jacob.
     -Escucha, Jacob, te voy a dejar que utilices el rincón de la panadería donde me siento para hacer mis papeleos. Allí os molestaremos menos. Yo te lo traeré -dijo Samuel, y después llevó al inseguro Jacob hasta una silla y se fue.
 Jacob observó a Samuel mientras se iba, y esperó.
      -¿Jacob?
El hombre que estaba detrás de la voz iba vestido totalmente de negro, y extendía la mano para saludarle.
Jacob se puso de pie y estrechó su mano, y después los dos hombres se sentaron y guardaron silencio por unos instantes. Por fin, el visitante dijo:
      -Jacob, usted hace que me sienta...cómodo.
      -Somos nosotros mismos normalmente los que nos hacemos sentirnos cómodos o incómodos -dijo Jacob en voz baja.
      -Jacob, toda mi vida he estado siguiendo y sirviendo en lo espiritual -afirmó el hombre en un tono de confesión-. Desde que era niño se me señaló para esta vida. Pero algo ha cambiado y siento que, o bien yo he abandonado a Dios, o Dios me ha abandonado a mí.
      -Y le gustaría que yo le ayudará a encontrar a Dios, o que ayudara a Dios a encontrarle a usted -dijo Jacob aparentando seriedad.
      El hombre rió.
      -Estupendo -dijo Jacob.
      -Yo me río y usted dice, "Estupendo". ¿Por qué? -preguntó el hombre.
      -Porque, muy a menudo, las personas que intentan encontrar a Dios comienzan por perder el sentido del humor.
      -Jacob, ¿puede ver usted a Dios incluso aquí?
preguntó moviendo las manos por detrás de él, señalando la panadería.
      -Hubo un gran maestro que nos recordó que Dios se esconde en lo manifiesto y se manifiesta en lo oculto -dijo Jacob.
      -¿Y la tormenta, y el venir a visitarle? -preguntó el hombre-. ¿Ve usted a Dios en eso? ¿O es sólo una casualidad?
      -Hubo otro gran maestro que nos recordó que la casualidad es la forma que tiene Dios de seguir en el anonimato -dijo Jacob.
      -Pero yo quiero saber lo que piensa usted, Jacob -dijo el hombre-. ¿Qué es lo que usted piensa?
      -Yo creo que somos un reflejo de Dios -dijo Jacob tirando de su barba-. Aun cuando los demás puedan ver el mundo a su alrededor y no ver más que casualidades, yo veo el mundo y veo la casualidad como el manto de la humildad de Dios.
      -Pero, ¿qué haría usted si Dios le hubiera abandonado? -preguntó el hombre con sumo cuidado.
      -Pues intentaría recordar que es mi propia visión, y no Dios, la que me ha dejado -dijo Jacob.
El hombre sacudió la cabeza.
      -Jacob, ¿está usted siempre envuelto en el manto de la humildad de Dios?
      -Oh, no -dijo Jacob sonriendo-. Hasta Dios se quita a veces el manto.
      -Y, cuando presenciamos la mano de Dios en una casualidad,, ¿le llama usted a eso un milagro?
      -Hace tiempo que me di cuenta de que lo que hace un milagro es nuestro deseo de ver uno -dijo Jacob.
    El hombre se puso de pie y se dispuso para marcharse.
      -Jacob, le voy hablar a la gente de usted.
      -Cuanto menos se dice, más se escucha -dijo Jacob.

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Desearos siempre lo mejor, si esté farolillo de luz sirve para que no os encontréis a oscuras,entonces mi corazón se sentirá contento, no os olvidéis de vivir siempre el instante, os mando un fuerte abrazo y nos vemos muy pronto. Siempre Gracias por estar Ahí.

domingo, 30 de diciembre de 2018

UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA, por "Anthony de Mello"

Un acaudalado labrador irrumpió un día en su casa gritando con voz angustiada: ¡Rebeca, corre un terrible rumor en la ciudad: el Mesías está aquí!

¿Y qué tiene eso de terrible?, le replicó su mujer. Yo creo que es fantástico. ¿Qué es lo que tanto te preocupa?

¿Que qué es lo que me preocupa?, exclamó el hombre.
Después de tantos años de sudores y de esfuerzos, al fin hemos conseguido ser ricos: tenemos mil cabezas de ganado, los graneros llenos y los árboles cargados de fruta...y ahora tendremos que deshacernos de todo y seguirle a él...¿y me preguntas qué es lo que me preocupa?

Tranquilízate, le dijo su mujer. El Señor nuestro Dios es bueno. Sabe cuánto hemos tenido que sufrir siempre los judíos. Siempre ha habido alguien que nos hiciera la vida imposible: el Faraón, Amán, Hitler...Pero nuestro Dios siempre ha encontrado el modo de castigarlos, ¿o no? Sólo tienes que tener fe, mi querido esposo. También hallará el modo de ocuparse del Mesías.

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Acordaros siempre de vivir el instante....

DESTELLOS DE INSPIRACIÓN, por "Paramahansa Yogananda"

Cuando el verano de la buena fortuna calienta el árbol de mi vida, éste se cubre fácilmente de fragantes flores de gratitud. Permite, ¡oh Señor!, que en los meses invernales del infortunio, de mis desnudas ramas emane invariablemente una secreta fragancia de gratitud que llegue flotando hasta Ti.

                                                                ******

      Muy buenos y feliz día, deseo para tod@s vosotr@s, gracias siempre por estar ahí, un fuerte abrazo.....

domingo, 9 de diciembre de 2018

UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA, por "Anthony de Mello"

Dos hermanos, el uno soltero y el otro casado, poseían una granja cuyo fértil suelo producía abundante grano, que los dos hermanos se repartían a partes iguales.


Al principio todo iba perfectamente. Pero llegó un momento en que el hermano casado empezó a despertarse sobresaltado todas las noches, pensando: "No es justo. Mi hermano no ésta casado y se lleva la mitad de la cosecha; pero yo tengo mujer y cinco hijos, de modo que en mi ancianidad tendré todo cuanto necesite. ¿Quién cuidará de mi pobre hermano cuando sea viejo? Necesita ahorrar para el futuro mucho más de lo que actualmente ahorra, porque su necesidad es, evidentemente, mayor que la mía".

Entonces se levantaba de la cama, acudía sigilosamente adonde su hermano y vertía en el granero de éste un saco de grano.

También el hermano soltero comenzó a despertarse por las noches y a decirse a sí mismo: "Esto es una injusticia. Mi hermano tiene mujer y cinco hijos y se lleva la mitad de la cosecha. Pero yo no tengo que mantener a nadie más que a mí mismo. ¿Es justo, acaso, que mi pobre hermano, cuya necesidad es mayor que la mía, reciba lo mismo que yo?
Entonces se levantaba de la cama y llevaba un saco de grano al granero de su hermano.

Un día, se levantaron de la cama al mismo tiempo y tropezaron uno con otro, cada cual con un saco de grano a la espalda.

Muchos años más tarde, cuando ya habían muerto los dos. el hecho se divulgó. Y cuando los ciudadanos decidieron erigir un templo, escogieron para ello el lugar en el que ambos hermanos se habían encontrado, porque no creían que hubiera en toda la ciudad un lugar más santo que aquél.

      La verdadera diferencia religiosa
      no es la diferencia entre quienes dan culto
      y quienes no lo dan,
      sino entre quienes aman
      y quienes no aman.

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Buenas y feliz tarde os deseo a tod@s, un farolillo de luz para seguir adelante por el sendero de la vida, Gracias siempre por estar ahí, os mando un abrazo y hasta muy pronto.

domingo, 18 de noviembre de 2018

LA ESCALERA DE JACOB, por "Noah Ben Shea"

                                                 LA ESCALERA DE JACOB

Una lluvia pesada comenzó a caer en mitad de la noche y, después de varias horas, el cansado techo de la casa de Jacob comenzó a tener goteras.
      -Jacob -dijo Jonás-. Me voy a subir a la escalera y voy a tapar las goteras del tejado.
      Yo aguantaré la escalera -dijo Jacob siguiendo a Jonás mientras salía de la casa.
Cuando estuvieron fuera la tormenta se estaba retirando. Una luna brillante asomaba a través de las nubes que huían. Jacob se aferró a los pies de la escalera mientras Jonás subía. Cuando llegó arriba desapareció en el tejado, mientras Jacob esperaba, confiado en que Jonás volvería en cualquier momento.
      -¿Va todo bien? -gritó Jacob.
      -Sí, estoy bien, y si vuelve la lluvia creo que nos mantendremos secos -dijo Jonás y, asomando por el borde del tejado, añadió-. Hay una vista increíble desde aquí.
      -A menudo, el que hace que una vista sea increíble es el espectador -dijo Jacob subiendo a la escalera -.
Espera, que voy a reunirme contigo.
      -¡Ten cuidado! -dijo Jonás.
Jacob se puso a subir, llevando cuidado con los pies a medida que enlazaba peldaños. Cuando llegó arriba, se detuvo.
Jonás estaba sentado en el tejado, observando el cielo que, rápidamente, se aclaraba.
      -Es como si la lluvia hubiera limpiado las estrellas.
      -Quzás es la forma en que Dios le da un baño al mundo -dijo Jacob.
     ¿Crees que fue en una noche como ésta que Jacob, en la Biblia, vio ángeles en la escalera del cielo? -preguntó Jonás.
      El mismo cielo -respondió Jacob.
     -Supongo que la diferencia está en que Jacob estaba en medio del desierto -dijo Jonás.
     -Hay veces en que uno se siente solo y en el desierto cuando está rodeado de gente -afirmó Jacob.
     -Sí -dijo Jonás -, Pero Jacob estaba solo.
     -Jacob nada más pensaba que estaba solo.
     ¿Porque estaba acompañado por ángeles?
     -Porque estaba acompañado por Dios. Los ángeles sólo eran mensajeros.
      ¿Y cuál era el mensaje?
     - El mensaje era que entre el cielo y la tierra hay una escalera -contestó Jacob.
Jacob se puso a bajar, mientras Jonás se ponía de pie y se acercaba a la escalera. A mitad de camino, los dos se detuvieron y miraron hacia arriba. La luna les envolvía en un canal de luz.
     -¿Y qué hay de los ángeles? -preguntó Jonás volviendo a mirar a las estrellas-. ¿Dónde están?
     -Los ángeles somos los que utilizamos la escalera -dijo Jacob.
Jonás se volvió hacia Jacob.
     -¿Pero los ángeles no bajaban y subían por la escalera?
     -Sí -dijo el panadero-. Esa es la escalera de Jacob.
No sólo nos conecta al cielo, sino que también trae el cielo a la tierra.
     -Entonces, el amor es también una escalera -dijo Jonás.
Y Jacob, poniendo el pie en el suelo, dijo:
     -Sin amor no podemos escalar hasta fuera de nosotros mismos.

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Una luz para nuestro día a día, qué disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala, gracias siempre por estar ahí y un abrazo.