jueves, 12 de abril de 2018

LA ESCALERA DE JACOB, por " Noah Ben Shea".

                                       NACEMOS APRENDIENDO

                                        Y MORIMOS TONTOS


      Al llegar a la puerta trasera de la panadería, Jacob se detuvo.
       Aquí es donde yo conocí a tu abuelo -dijo Jacob señalando los escalones que había a los pies de la plataforma de descarga.
      Me contó muchas veces la historia -comentó Jonás con una voz entre los límites del recuerdo y la vulnerabilidad.
      Sí, pero, ¿te habló de las palomas?
     Antes de que Jonás pudiera responder, Jacob sacó un puñado de migajas de pan de su bolsillo y las esparció sobre los hombros del muchacho.
      Un montón de gorriones y palomas elevaron el vuelo desde el tejado de la panadería y rodearon a Jonás, y en unos momentos, aleteando sobre sus hombros, limpiaron de migajas su abrigo.
      ¡He sentido en la cara el aire que hacían con sus alas! -exclamó sorprendido mientras observaba cómo volvían las aves al tejado.
      Quizás eran los ángeles que se te han asignado para echarte el ojo encima.
        ¿Eres tú un ángel, Jacob?
         -No lo sé -dijo Jacob deteniéndose -. A lo mejor eres tú el ángel, y estás aquí para echarme un vistazo a mí.
      El muchacho sonrió ante la idea.
    Lo que sé es que, para ver ángeles, tenemos que mirar con el corazón -dijo Jacob -. Ama, y los demás verán un ángel en ti.
      Y se volvió para abrir la puerta.
      Jonás tiró de la manga de Jacob para que se volviera.
       -Jacob -dijo-, Prometo que intentaré no estar triste.
      -Simplemente, no estés triste por estar triste -dijo Jacob-. La tristeza y la alegría no son más que olas en nuestro mar. Observa cómo se elevan y cómo caen en tu vida.
      Jonás se quedó mirando a Jacob sin parpadear.
       -Jacob, ¿alguna vez has estado triste?
      -Con el tiempo -respondió Jacob -, todas las olas llegan hasta la orilla.

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      Os deseo un bonito y feliz día, disfrutar de los buenos momentos que el universo nos regala y siempre gracias por estar ahí, un abrazo y nos vemos muy pronto.

UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA, por "Anthony deMello"

      El sabio indio Narada era un devoto del Señor Hari. Tan grande era su devoción que un día sintió la tentación de pensar que no había nadie en todo el mundo que amara a Dios más que él.

      El Señor leyó en su corazón y le dijo: "Narada, ve a la ciudad que hay a orillas del Ganges y busca a un devoto mío que vive allí. Te vendrá bien vivir en su compañía".

      Así lo hizo Narada, y se encontró con un labrador que todos los días se levantaba muy temprano, pronunciaba el nombre de Hari una sola vez, tomaba su arado y se iba al campo, donde trabajaba durante toda la jornada. Por la noche, justo antes de dormirse, pronunciaba otra vez el nombre de Hari. Y Narada pensó: ¿Cómo puede ser un devoto de Dios este patán, que se pasa el día enfrascado en sus ocupaciones terrenales?.

      Entonces el Señor le dijo a Narada: "Toma un cuenco, llénalo de leche hasta el borde y paséate con él por la ciudad. Luego vuelve aquí sin haber derramado una sola gota".

      Narada hizo lo que se le había ordenado.

      ¿Cuántas veces te has acordado de mí mientras paseabas por la ciudad?,  le preguntó el Señor.

      "Ni una sola vez, Señor", respondió Narada ¿Cómo podía hacerlo si tenía que estar pendiente del cuenco de leche?

      Y el Señor le dijo: "Ese cuenco ha absorbido tu atención de tal manera que me has olvidado por completo. Pero fíjate en ese campesino, que, a pesar de tener que cuidar de toda una familia, se acuerda de mí dos veces al día".

                                                                      ******

      Muy buenos día, hace un bonito día, gracias siempre por estar ahí y qué disfrutéis del momento,

jueves, 5 de abril de 2018

LA ESCALERA DE JACOB,por "Noah Ben Shea"

                             LO QUE NO SE HA DICHO TAMBIÉN SE ESCUCHA.

      El único sonido que acompañaba a Jacob y a Jonás en su camino a la panadería era el crujido de la nieve debajo de sus botas.
      -Jacob -dijo Jonás-, ¿te importa si te hago una pregunta?
      -Ese fue nuestro acuerdo -dijo Jacob.
       ¿Tus padres viven todavía?
     Más que hacer una pregunta había arrojado la pregunta.
     -Aquí dentro -dijo Jacob tocándose el corazón.
      ¿Cuándo murieron?
       Hace mucho tiempo.
     -¿Y tus padres? -preguntó a su vez Jacob- .¿Cuándo fallecieron?
       -El invierno pasado -dijo Jonás rehuyendo la mirada de Jacob-. Una terrible enfermedad asoló nuestro pueblo. Yo también estuve a punto de morir. A veces deseo que hubiera sido así.
      -¿Por qué?- preguntó Jacob.
      -Así ya no estaría solo- respondió el muchacho.
      -Pero ya no estás solo- le rectifico Jacob.
      -No, supongo que no- contestó Jonás, pero su voz no mostraba ninguna convicción.
     -Hay veces en que las personas a las que amamos se van- dijo Jacob cerrando los ojos-, pero de alguna forma siguen con nosotros.

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      Siempre hace falta una luz para nuestro caminar en el día a día, disfrutar de los buenos momentos que el universo nos regala, gracias siempre por estar ahí y un abrazo. Feliz semana.                     

miércoles, 4 de abril de 2018

UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA, por "Anthony de Mello"

      CADA VEZ QUE HAGAS ALGO, PREGÚNTATE SI LO EMPRENDES MOTIVADO POR LO QUE LOS DEMÁS PENSARÁN DE TI, O PORQUE SIGUES TU SABIO DISCERNIMIENTO.

                                                                Paramanhansa Yogananda.


      El Mullah Nasrudin sentía un amor tan apasionado por la verdad que viajaba a los más remotos lugares en busca de expertos en el Corán, y no tenía ningún reparo en enzarzarse en discusiones acerca de las verdades de su fe con los infieles con quienes se topaba en el bazar.

      Un día, su mujer le recriminó lo mal que la trataba...¡y descubrió que su marido no tenía el menor interés en aquella clase de Verdad!

      Y, sin embargo, es ésta la única clase de verdad que importa. De hecho, nuestro mundo sería muy diferente si aquellos de nosotros que somos expertos o ideólogos, ya sea en lo religioso o en lo secular, sintiéramos por el auto- conocimiento la misma pasión que manifestamos por nuestras teorías y dogmas.

                                                                             ******

      Muy buenos y feliz día, muchas gracias por estar ahí y os mando un abrazo, Gracias.

miércoles, 28 de marzo de 2018

LA VOZ DEL ÁNGEL, por "Deepak Chopra"

      Aunque parece algo dado, la realidad es sólo una posibilidad. Lo más creativo que vosotros hacéis cada día es convertir lo potencial en realidad. Jirones invisibles de posibilidad cobran forma y nacen al mundo. Los ángeles ayudamos con eso. Nosotros somos la maquinaria que debe atravesar cada pensamiento, deseo, sueño o visión antes de que pueda manifestarse.
      Lo que vosotros manifestéis en vuestra vida es vuestra elección. Nosotros ayudamos, pero no dictamos. Cada uno tiene una interpretación diferente de los hechos, cada uno tiene una perspectiva única de la vida. En un sentido muy literal, lo que vosotros estáis experimentando en este preciso instante, hasta el menor detalle, es una forma solidificada de vuestra perspectiva. Una corriente de energía vital fluye de la fuente en Dios. Llega al nivel donde vosotros existís y, usando vuestra mente, la convertís en una de dos formas posibles.
      En una dirección la energía vital produce todas las cosas buenas de vuestra vida. En la otra, la energía vital produce todas las cosas negativas de vuestra vida. Este río invisible de la energía vital, fluyendo por sus dos canales, lo crea todo. ¿Por qué no notáis que esto ocurre?
      Porque vuestros cinco sentidos registran sólo una mínima porción del universo. Cada persona elige aquellos aspectos que se adecuan a su interpretación de la vida, es decir que siempre estáis moviéndoos de una concepción previa a la siguiente. Veis aquello para lo que os habéis condicionado.
      Una vez elegida, esta serie de "trozos de la realidad" proyectados previamente, provoca su propio flujo de causas y efectos. Esto es lo que se conoce como karma; un conjunto de hechos, combinados con energía, que vosotros usáis para avanzar de A a B. Cada vez que creáis o intercambiáis posibilidades: transmitís viejas "lineas de sucesos" que pueden ser importantes dramas o incidentes muy menores que deseáis experimentar, y a medida que éstas se desarrollan, vais recogiendo otros nuevos. Todas las interacciones con el mundo exterior involucran primero la mente, que esta procesando cada fragmento de datos y encajándolo en el patrón general de viejos condicionamientos y creencias recibidas. La mente tiene poca aptitud para elaborar la información que viene del exterior de vuestros esquemas habituales. Esa habilidad pertenece al alma.
      Veréis, aunque vuestra mente es capaz de cambiar cualquier línea de sucesos, cualquier guión, cualquier drama, esta atrapada por vuestras decisiones pasadas, es decir, el karma obligatorio que vosotros debéis elaborar antes de poder alcanzar la transformación real y profunda.
      El alma, si actuara a su modo, dirigiría toda vuestra energía vital hacia el bien. Seleccionaría con la mayor rapidez posible los hechos que os conducen a la libertad de todo condicionamiento. Ésta es la meta última que las religiones llaman redención. Pero el alma no puede actuar inmediatamente como quisiera. La redención es un proceso.
      Así como vosotros elegís compañeros para vuestro viaje por la vida, también tenéis compañeros para vuestro viaje espiritual. Nosotros nos contamos entre ellos. Un ángel puede ser un compañero en muchas formas, os ayudamos a crear la forma de energía que vosotros deseáis manifestar, os alentamos a evolucionar, estabilizamos vuestra energía cuando alcanza determinados puntos críticos. Pero no somos almas semejantes, sólo otros humanos pueden ser ese tipo de compañeros. Si los ángeles hubiéramos de caminar por la tierra y no simplemente visitarla, los humanos tendríais que vivir en el nivel espiritual. Tendríais que hacerlo conscientemente, así como ahora viven conscientemente en el nivel material.
      Un cambio así aceleraría inmensamente vuestro viaje espiritual y afectaría a miles de millones de personas. ¿Por qué, entonces no formentamos este gran cambio masivo? ¿Quién dice que no lo hacemos?

                                                                      ******

      Una luz para vuestro día a día, disfrutad de los buenos momentos que el universo nos regala, un fuerte abrazo y nos vemos muy pronto, muchas gracias siempre.

UNA ORACION PARA LA SEMANA, por "Anthony de Mello"

       Asegúrate siempre de que lo que quieres es correcto y, entonces, utiliza todo el poder de tu voluntad para conseguir ese objetivo, manteniendo sin cesar la mente centrada en Dios.
      Tus esfuerzos se verán así coronados por el éxito.

                                                 Paramahansa Yogananda.

                                                   ******

Al Maestro le sorprendió escuchar un enorme follón cuando se dirigía a su patio. Le dijeron que uno de los causantes del altercado era un discípulo suyo, y él mandó que se lo trajeran y le preguntó cuál era la causa de todo aquel estrépito.

"Ha venido a visitarte una delegación de intelectuales, y yo les he dicho que tú no malgastas tu tiempo con personas que tienen la cabeza atiborrada de libros y de ideas, pero vacía de sabiduría, porque ésa es la clase de personas que, con su engreimiento, originan en todas partes los dogmas y las divisiones entre la gente".

El Maestro sonrió y musitó: ¡Qué verdad es ésa...! Pero dime: ¿no será tu propio engreimiento, al pretender ser diferente de los intelectuales, la causa de este conflicto y de esta división?.

                                                           ******

      Muy buenos y feliz día, gracias por estar ahí de nuevo y os mando un Abrazo.



     

viernes, 23 de marzo de 2018

EL GANSO Y LA LUNA, por " Nazanin Amirian"

      La trampa a veces también es tendida por nuestra propia ignorancia. Es cuando nos traicionamos a nosotros mismos, al igual que hizo el ganso de la fábula.
      ¿Qué ganso?, preguntó el joven monarca.
     El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.

      Un ganso vio cómo la luz de la luna se reflejaba en el agua del estanque y contento pensó: ¡Un pez!. E introdujo su pico en el agua. Pero no pudo apresar nada. Y la luna se dispersó de la superficie del agua.
      Después de un rato, el agua recuperó su calma otra vez, y la luna volvió a reflejar su luz sobre el estanque. El ganso, contento, pensó: ¡Un pez!. Y metió su pico en el agua otra vez, pero no consiguió nada.
      De nuevo, con la superficie en calma, la luna volvió a reflejarse en el agua. El ganso, enfadado pensó: Qué pasa?. Entonces, levantó su cabeza y vio la luna en el cielo. Irritado pensó: ¡Qué estúpido he sido! Veía el reflejo de la luna en el agua y pensaba que era un pez. ¡Así nunca podré coger pez alguno!. Y se marchó volando.
      A la tarde siguiente volvió al estanque. Un pez, esta vez de verdad, estaba nadando en la superficie cerca de la roca. Pero el ganso pensó: ¡Oh, no! ¡Ya sé lo que eres!. Y se puso a buscar gusanos en el fango.

      Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
       -Es una fábula instructiva. Eso pasa a los que se quedan simplemente en las apariencias.
       -También a los que no suelen profundizar en las cosas, no gastan su energía para su propio bien, ni para el bien de los demás, contestó el anciano. La inteligencia es una actitud y el inteligente es aquel que aprende de la experiencia, como el monarca cruel.
      ¿Qué monarca?, preguntó el joven rey.
     El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.

                                                   EL REY CRUEL

      Había una vez un rey que trataba a su gente con mucha crueldad y despotismo. Sus brazos eran largos y pesados, pegaban golpes muy fuertes y sus enormes pies pisoteaban todo lo que encontraba en su camino. Cazar, es decir, atrapar y asesinar a los pobres animalitos, era su afición favorita.
      Un día, el monarca decidió llevar a dos de sus pequeños hijos a la caza, divertido entretenimiento para tal rey. A primera hora de la mañana, se separaron del resto del séquito. Con la caída de la noche, los cortesanos, algo preocupados, vieron al rey abatido, que regresaba solo, sin los príncipes.
      Sus súbditos no se atrevieron a preguntarle qué había ocurrido. Se encerró en su habitación y no salió.
      La desaparición de los niños y el estado del monarca iban a poner en peligro el futuro del reino. Así que el consejero del palacio, un anciano hombre, decidió poner fin a la intriga y entrar en la morada del rey para saber lo ocurrido. Entró sin llamar, y vio al monarca llorando.
      ¿Qué os ocurre ,Majestad? ¿Dónde están vuestros pequeños?
       Ha pasado algo terrible -contestó el afligido soberano llorando-. Mis hijos han muerto, han muerto por mi culpa.
      ¡Majestad! Contadme lo que ha pasado y así os tranquilizareis, le aconsejó el anciano, intentando calmarle.
      -Todavía no lo puedo creer- contestó finalmente el rey a su fiel consejero, después de gemir y lamentarse-. El día de la cacería, cuando nos separamos de los demás, en el bosque vi a un zorro en un matorral qué tenia entre sus garras a una liebre. Antes de que él pudiera comérsela, un lobo se echó encima del zorro y lo mató. Cuando se preparó para despedazarlo, sucumbió víctima de la flecha de un cazador. Éste bajó de su caballo para recoger al animal y de repente, su caballo se asustó y con sus patas dio un mortal golpe al jinete. Éste se cayó y el caballo se marchó galopando. ¡Fue increíble! El caballo no se había alejado mucho, cuando resbaló sobre una piedra y cayó en un precipicio. Yo continué el camino, junto con mis hijos. Quería enseñarles los secretos de la caza. De repente nos encontramos ante la cueva de unos leones. Bajamos del caballo y al ver que dentro del refugio había dos leoncitos solos, acerqué a mis pequeños hijos para que los vieran y les dije ¡Fijaos bien, así se mata a los leones! y me preparé para acabar con sus vidas, cuando por detrás, los niños fueron atacados por los padres de los leoncitos. Qué desgracia. No pude ayudarles. Soy un mal padre. No los pude rescatar, ni siquiera pude recoger lo que había quedado de sus pequeños cuerpos.
      El rey hizo una pausa y luego prosiguió:
      -Buen amigo, no hace falta que me digas nada. Nunca me había detenido a pensar que los animales también tienen familia, tienen a alguien que les espera mientras ellos van a buscar alimentos. No había pensado con cuantos peligros se enfrentan para llenar la boca de sus hijos; nunca había identificado a mis hijos con los jovencitos animales que con tanto orgullo cazaba.
      ¡Señor, eso ha sido una lección de los cielos al guía de nuestro pueblo para que nunca nadie más base su diversión y su placer en la tristeza y dolor de ningún ser vivo!
      Y a partir de entonces, el rey prohibió la caza y el sacrificio de los animales, divulgando el amor y el respeto hacia esos hermanos con los que compartimos el planeta Tierra.

      Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
      -Ésa es una fábula real. Y yo me doy cuenta de lo que me intentas decir con tus relatos. Has querido que me reflejara en cada uno de los personajes y pudiera, de ese modo, ver y afrontar la realidad. Haré lo que me has enseñado, pero te pido que escribas tus fábulas, para que los demás también puedan verse reflejados en ellas.
      Ya era de noche. El rey estaba solo con el viejo sabio.
     -Te consultaré todas mis decisiones, para no salirme nunca del camino de la justicia y la honradez.                                           FIN.

                                                              ******

      Qué sea en verdad una luz en vuestro andar del día a día. Qué en verdad disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala. Gracias siempre por estar ahí y un abrazo para tod@s. Feliz fin de semana.