SENSIBILIDAD
El pastor de una elegante feligresía había delegado en sus subalternos la tarea de saludar a la gente tras el servicio dominical. Pero su mujer le persuadió de que se encargara él mismo de hacerlo.¿No sería espantoso, le dijo, que al cabo de los años no conocieras a tus propios feligreses?
De modo que, al domingo siguiente, concluido el servicio, el pastor ocupó su puesto a la puerta de la iglesia. La primera en salir fue una mujer perfectamente "endomingada". El pastor pensó que debía de tratarse de una nueva feligresa.
¿Cómo está usted? Me siento feliz de tenerla con nosotros, le dijo el pastor mientras le tendía la mano.
Muchas gracias, replicó la mujer, un tanto desconcertada.
Espero verla a menudo por aquí. Nos encanta ver caras nuevas...
Sí, señor...
¿Vive usted en esta parroquia?
La mujer no sabía qué decir.
Si me da usted su dirección, una tarde de éstas iremos a visitarla mi mujer y yo.
No tendrá usted que ir muy lejos, señor. Soy su cocinera.
******
Muy buenos días, una sonrisa por la mañana es un bonito comienzo, no os parece? muchas gracias por estar ahí y un abrazo para vosotr@s.
jueves, 16 de noviembre de 2017
domingo, 5 de noviembre de 2017
EL GATO Y EL RATÓN. por " Nazanin Amirian".
Tener un tonto como amigo es como poner un cuchillo en las manos de un niño.
-Es cierto, Majestad, dijo el anciano. Sin duda es preferible un enemigo sabio a un amigo necio, como podéis ver en la fábula del gato y el ratón.
-¿Qué fábula es esa?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
En el cepo de un enorme árbol, una lechuza construyó su nido. En un hueco de este mismo árbol anidaba una comadreja. Entre la raíces del árbol, un gato salvaje hacía guardia y debajo, cerca de la colina, vivía un ratón.
Los cazadores conocían aquel árbol y a menudo iban allí para tender sus trampas. Una noche, el gato, cuando se acercaba al árbol para ver si podía por fin, atrapar al ratón, cayó dentro de una trampa. Por la mañana, cuando el ratón salió como todos los días en busca de alimento y vio aquella escena, empezó a dar saltos de alegría, puesto que el gato era su peor enemigo. Pero, su alegría no duró mucho tiempo. De repente, se dio cuenta de que él también estaba atrapado. Desde el cepo, la lechuza miraba fijamente, mientras un búho, desde otro lado, se preparaba para saltar sobre él.
El ratón se acuclilló y pensó: "Si sigo adelante, el búho me va a coger; si regreso hacía atrás me raptará la lechuza. Sólo me queda una solución: hacer las paces con el gato y llegar a un pacto de mutua ayuda, así podré salvarme". Con esta idea y con paso firme, se acercó al gato atrapado:
¿Qué tal lo estás pasando, amigo?
-Como ves, bastante mal, para tu alegría, contestó el gato.
Pero el ratón lejos de sentir alegría en esos momentos, en tono conciliador le dijo:
-No, estas equivocado. La verdad es que en cualquier otro momento me hubiera alegrado de verte así, pero hoy yo también tengo problemas y quería ofrecerte mi ayuda. Verás, yo te salvaré rompiendo esta trampa pero a cambio, debes prometerme que me protegerás de la lechuza y del búho.
-Tienes razón, respondió el gato. Ahora necesito tanto tu ayuda como tú la mía. Por tanto no tengas miedo y acércate.
El ratón se alegró y corrió hacía el gato y éste, emocionado, lo cogió en sus brazos con mucho afecto. Cuando el búho y la lechuza vieron que el gato y el ratón se daban abrazos pensaron que era absurdo esperar y se marcharon.
El ratón, entretanto, mordía las cuerdas de la trampa. Cuando el peligro paso y el ratón todavía no había terminado de rescatar al gato, su corazón le impedía seguir. El gato lo notó y le dijo:
-¿Qué pasa, ratón? Cuando tú estabas en peligro eras más rápido y ahora, que mi pellejo está en juego, vas muy lento. ¿Quieres que me muera por tu negligencia?
No es la negligencia lo que me hace dudar. ¿Sabes, querido gato? Me temo que tú, una vez libre, me persigas. Pero no temas, yo he prometido ayudarte y no te abandonaré, contestó el ratón con franqueza.
El sol se marchaba y dejaba su lugar a la oscura noche. Pero aún así, se pudo oír la llegada de uno de los cazadores.
El ratón vio que era el momento de terminar su trabajo, con una rapidez impresionante mordió las últimas cuerdas que quedaban y, con la misma velocidad, corrió en dirección a su agujero antes de que el gato tuviera tiempo de darle las gracias.
El felino, por su parte, dio un gran salto y se escondió entre los árboles. El cazador encontró su trampa desarmada y vacía.
Al día siguiente, el ratón cuando salió de su agujero vio de lejos al gato. Se quedó inmóvil. El gato al ver esa actitud con un tono algo molesto le dijo:
¿Por qué tienes tanto miedo? Acércate para que te dé las gracias por haberme salvado la vida. Nunca olvidaré lo que hiciste por mí.
El ratón que era consciente de las limitaciones de su amistad con el gato, contestó:
-Si uno intuye la enemistad en alguien, aunque su apariencia demuestre la bondad, no debe fiarse. Una amistad verdadera se basa en la confianza, cariño y lealtad; mientras que nuestra amistad se ha basado en la necesidad de un cierto momento, lo que no quiere decir que en otras circunstancias podamos tener intereses comunes. Así que nos debemos despedir aquí, amistosamente, y yo procuraré no cruzar por tu camino.
Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
-Es una interesante fábula. Pero dime, ¿cuántos falsos amigos nos esperan en la selva de nuestras vidas?
Muchos, Majestad, contestó el viejo. La extravagancia, la aversión, la discordia y la desconfianza son nuestros enemigos, como lo demuestra la fábula de la codorniz y la liebre.
¿Qué fábula es ésa?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
******
Siempre una luz en el camino, para no perdernos... Gracias siempre por estar ahí, qué paséis un feliz Domingo y disfrutad de los buenos momentos que el universo nos regala. Un abrazo y nos vemos pronto.
-Es cierto, Majestad, dijo el anciano. Sin duda es preferible un enemigo sabio a un amigo necio, como podéis ver en la fábula del gato y el ratón.
-¿Qué fábula es esa?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
En el cepo de un enorme árbol, una lechuza construyó su nido. En un hueco de este mismo árbol anidaba una comadreja. Entre la raíces del árbol, un gato salvaje hacía guardia y debajo, cerca de la colina, vivía un ratón.
Los cazadores conocían aquel árbol y a menudo iban allí para tender sus trampas. Una noche, el gato, cuando se acercaba al árbol para ver si podía por fin, atrapar al ratón, cayó dentro de una trampa. Por la mañana, cuando el ratón salió como todos los días en busca de alimento y vio aquella escena, empezó a dar saltos de alegría, puesto que el gato era su peor enemigo. Pero, su alegría no duró mucho tiempo. De repente, se dio cuenta de que él también estaba atrapado. Desde el cepo, la lechuza miraba fijamente, mientras un búho, desde otro lado, se preparaba para saltar sobre él.
El ratón se acuclilló y pensó: "Si sigo adelante, el búho me va a coger; si regreso hacía atrás me raptará la lechuza. Sólo me queda una solución: hacer las paces con el gato y llegar a un pacto de mutua ayuda, así podré salvarme". Con esta idea y con paso firme, se acercó al gato atrapado:
¿Qué tal lo estás pasando, amigo?
-Como ves, bastante mal, para tu alegría, contestó el gato.
Pero el ratón lejos de sentir alegría en esos momentos, en tono conciliador le dijo:
-No, estas equivocado. La verdad es que en cualquier otro momento me hubiera alegrado de verte así, pero hoy yo también tengo problemas y quería ofrecerte mi ayuda. Verás, yo te salvaré rompiendo esta trampa pero a cambio, debes prometerme que me protegerás de la lechuza y del búho.
-Tienes razón, respondió el gato. Ahora necesito tanto tu ayuda como tú la mía. Por tanto no tengas miedo y acércate.
El ratón se alegró y corrió hacía el gato y éste, emocionado, lo cogió en sus brazos con mucho afecto. Cuando el búho y la lechuza vieron que el gato y el ratón se daban abrazos pensaron que era absurdo esperar y se marcharon.
El ratón, entretanto, mordía las cuerdas de la trampa. Cuando el peligro paso y el ratón todavía no había terminado de rescatar al gato, su corazón le impedía seguir. El gato lo notó y le dijo:
-¿Qué pasa, ratón? Cuando tú estabas en peligro eras más rápido y ahora, que mi pellejo está en juego, vas muy lento. ¿Quieres que me muera por tu negligencia?
No es la negligencia lo que me hace dudar. ¿Sabes, querido gato? Me temo que tú, una vez libre, me persigas. Pero no temas, yo he prometido ayudarte y no te abandonaré, contestó el ratón con franqueza.
El sol se marchaba y dejaba su lugar a la oscura noche. Pero aún así, se pudo oír la llegada de uno de los cazadores.
El ratón vio que era el momento de terminar su trabajo, con una rapidez impresionante mordió las últimas cuerdas que quedaban y, con la misma velocidad, corrió en dirección a su agujero antes de que el gato tuviera tiempo de darle las gracias.
El felino, por su parte, dio un gran salto y se escondió entre los árboles. El cazador encontró su trampa desarmada y vacía.
Al día siguiente, el ratón cuando salió de su agujero vio de lejos al gato. Se quedó inmóvil. El gato al ver esa actitud con un tono algo molesto le dijo:
¿Por qué tienes tanto miedo? Acércate para que te dé las gracias por haberme salvado la vida. Nunca olvidaré lo que hiciste por mí.
El ratón que era consciente de las limitaciones de su amistad con el gato, contestó:
-Si uno intuye la enemistad en alguien, aunque su apariencia demuestre la bondad, no debe fiarse. Una amistad verdadera se basa en la confianza, cariño y lealtad; mientras que nuestra amistad se ha basado en la necesidad de un cierto momento, lo que no quiere decir que en otras circunstancias podamos tener intereses comunes. Así que nos debemos despedir aquí, amistosamente, y yo procuraré no cruzar por tu camino.
Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
-Es una interesante fábula. Pero dime, ¿cuántos falsos amigos nos esperan en la selva de nuestras vidas?
Muchos, Majestad, contestó el viejo. La extravagancia, la aversión, la discordia y la desconfianza son nuestros enemigos, como lo demuestra la fábula de la codorniz y la liebre.
¿Qué fábula es ésa?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
******
Siempre una luz en el camino, para no perdernos... Gracias siempre por estar ahí, qué paséis un feliz Domingo y disfrutad de los buenos momentos que el universo nos regala. Un abrazo y nos vemos pronto.
sábado, 4 de noviembre de 2017
UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA. por "Anthony de Mello.
SENSIBILIDAD.
Un célebre cirujano vienés decía a sus alumnos que, para ser cirujano, se requerían dos cualidades: no sentir náuseas y tener capacidad de observación.
Para hacer una demostración, introdujo uno de sus dedos en un líquido nauseabundo, se lo llevó a la boca y lo chupó. Luego pidió a sus alumnos que hicieran lo mismo. Y ellos, armándose de valor, le obedecieron sin vacilar.
Entonces, sonriendo astutamente, dijo el cirujano:
"Caballeros, no tengo más remedio que felicitarles a ustedes por haber superado la primera prueba. Pero, desgraciadamente, no han superado la segunda, porque ninguno de ustedes se ha dado cuenta de que el dedo que yo he chupado no era el mismo que había introducido en ese líquido".
******
Muy buenos días, gracias por estar ahí y desearos un feliz Domingo. Un abrazo.
Un célebre cirujano vienés decía a sus alumnos que, para ser cirujano, se requerían dos cualidades: no sentir náuseas y tener capacidad de observación.
Para hacer una demostración, introdujo uno de sus dedos en un líquido nauseabundo, se lo llevó a la boca y lo chupó. Luego pidió a sus alumnos que hicieran lo mismo. Y ellos, armándose de valor, le obedecieron sin vacilar.
Entonces, sonriendo astutamente, dijo el cirujano:
"Caballeros, no tengo más remedio que felicitarles a ustedes por haber superado la primera prueba. Pero, desgraciadamente, no han superado la segunda, porque ninguno de ustedes se ha dado cuenta de que el dedo que yo he chupado no era el mismo que había introducido en ese líquido".
******
Muy buenos días, gracias por estar ahí y desearos un feliz Domingo. Un abrazo.
miércoles, 25 de octubre de 2017
AUTOLIBERACION INTERIOR. por "Anthony de Mello"
DATE EL GUSTO DE VIVIR.
El Reino de Dios está aquí y es ahora. Es posible que hayas ganado el mundo con el aplauso, pero perdiste la vida. La vida es algo que pasa mientras tú estás ocupado haciendo cosas. No te has dado nunca el placer de vivir y vas a llegar inconsciente hasta la muerte, sin ser nunca libre como el pájaro que planea majestuoso viviendo y siendo.
Se dice que un gran sabio le dijo a un emperador romano:
"Cuando llegue el día de tu muerte, morirás sin haber vivido". Que despertemos para que este epitafio no sirva para nuestra tumba. ¡Qué bien se siente uno haciendo lo que quiere! Deja, mientras, a los burros que se reúnan para criticarte. El ser libre y estar despierto a la realidad te permite vivir como un rey. Si tú eres el rey de la creación, ¿qué te importa el ministro, el cardenal o el presidente?
No hay más que distanciarse uno de sí mismo -como Santa Teresa- y darte cuenta cuando actúa la programación en ti y cuando eres tú mismo. Al darte cuenta de tu programación y de cómo actúa a través de ti, ya te has divorciado de ella, y ya no tiene fuerza sobre ti, ya no te puede, porque tú eres algo muy distinto a tu programación; ella no es más que una forma de expresión que usas por hábito, pero nada tiene que ver contigo. Entonces cuando observas esos hábitos, los tomas con humor; ¡Ya se me pasará! Y entonces ya no estás molesto, porque a tu yo verdadero no le afecta.
La vida se escapa y hay que aprovecharla hasta el fondo. Importa fijarse en la ofensa, para aprender, pero no en el ofensor, que actúa por su programación.
Se cuenta de un oso al que metieron en una jaula de seis metros de largo, y caminaba de un lado a otro, sin parar. Al cabo de un año le quitaron la jaula, y el animal seguía paseando en los mismos seis metros, ida y vuelta, incapaz de ir más allá. Se había acostumbrado. Así los hombres somos incapaces de salir del espacio de la programación.
******
Una luz más para no perdernos en la noche y seguir el camino correcto. Siempre gracias por estar ahí, disfrutad de los buenos momentos que el universo nos regala y un abrazo para tod@s. Feliz día.
El Reino de Dios está aquí y es ahora. Es posible que hayas ganado el mundo con el aplauso, pero perdiste la vida. La vida es algo que pasa mientras tú estás ocupado haciendo cosas. No te has dado nunca el placer de vivir y vas a llegar inconsciente hasta la muerte, sin ser nunca libre como el pájaro que planea majestuoso viviendo y siendo.
Se dice que un gran sabio le dijo a un emperador romano:
"Cuando llegue el día de tu muerte, morirás sin haber vivido". Que despertemos para que este epitafio no sirva para nuestra tumba. ¡Qué bien se siente uno haciendo lo que quiere! Deja, mientras, a los burros que se reúnan para criticarte. El ser libre y estar despierto a la realidad te permite vivir como un rey. Si tú eres el rey de la creación, ¿qué te importa el ministro, el cardenal o el presidente?
No hay más que distanciarse uno de sí mismo -como Santa Teresa- y darte cuenta cuando actúa la programación en ti y cuando eres tú mismo. Al darte cuenta de tu programación y de cómo actúa a través de ti, ya te has divorciado de ella, y ya no tiene fuerza sobre ti, ya no te puede, porque tú eres algo muy distinto a tu programación; ella no es más que una forma de expresión que usas por hábito, pero nada tiene que ver contigo. Entonces cuando observas esos hábitos, los tomas con humor; ¡Ya se me pasará! Y entonces ya no estás molesto, porque a tu yo verdadero no le afecta.
La vida se escapa y hay que aprovecharla hasta el fondo. Importa fijarse en la ofensa, para aprender, pero no en el ofensor, que actúa por su programación.
Se cuenta de un oso al que metieron en una jaula de seis metros de largo, y caminaba de un lado a otro, sin parar. Al cabo de un año le quitaron la jaula, y el animal seguía paseando en los mismos seis metros, ida y vuelta, incapaz de ir más allá. Se había acostumbrado. Así los hombres somos incapaces de salir del espacio de la programación.
******
Una luz más para no perdernos en la noche y seguir el camino correcto. Siempre gracias por estar ahí, disfrutad de los buenos momentos que el universo nos regala y un abrazo para tod@s. Feliz día.
UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA. por "Anthony de Mello"
ASÍ DICE UN PROVERBIO INDIO:
Escucha el viento... que inspira.
Escucha el silencio...que habla.
Escucha tu corazón...que sabe.
******
SENSIBILIDAD
El abuelo y la abuela se habían peleado, y la abuela estaba tan enojada que no le dirigía la palabra a su marido.
Al día siguiente, el abuelo había olvidado por completo la pelea, pero la abuela seguía ignorándole y sin dirigirle la palabra. Y, por más esfuerzos que hacía, el abuelo no conseguía sacar a la abuela de su mutismo.
Al fin el abuelo se puso a revolver armarios y cajones. Y cuando llevaba así unos minutos, la abuela no pudo contenerse y le gritó airada: ¿Se puede saber qué demonios estás buscando?
¡Gracias a Dios, ya lo he encontrado!, le respondió el abuelo con una maliciosa sonrisa. ¡Tu voz!
Si es a Dios a quien buscas, mira en otra parte.
******
Muy buenos días, os deseo una mañana estupenda y una agradable tarde. Gracias siempre por estar ahí.
Escucha el viento... que inspira.
Escucha el silencio...que habla.
Escucha tu corazón...que sabe.
******
SENSIBILIDAD
El abuelo y la abuela se habían peleado, y la abuela estaba tan enojada que no le dirigía la palabra a su marido.
Al día siguiente, el abuelo había olvidado por completo la pelea, pero la abuela seguía ignorándole y sin dirigirle la palabra. Y, por más esfuerzos que hacía, el abuelo no conseguía sacar a la abuela de su mutismo.
Al fin el abuelo se puso a revolver armarios y cajones. Y cuando llevaba así unos minutos, la abuela no pudo contenerse y le gritó airada: ¿Se puede saber qué demonios estás buscando?
¡Gracias a Dios, ya lo he encontrado!, le respondió el abuelo con una maliciosa sonrisa. ¡Tu voz!
Si es a Dios a quien buscas, mira en otra parte.
******
Muy buenos días, os deseo una mañana estupenda y una agradable tarde. Gracias siempre por estar ahí.
viernes, 20 de octubre de 2017
LA VOZ DEL ÁNGEL. por "Deepak Chopra"
Los ángeles cristianos son nuevos en la manzana, aunque han sido prestados por los judíos, mucho más antiguos. Los ángeles de la India son mucho más viejos. Se llaman devas y no tienen alas pero, como Gabriel, Rafael y Miguel (cuyos nombres terminan en "el", que quiere decir "Dios" en hebreo), los devas luchan para Dios. Sus enemigos son los asuras, o demonios.
Se dice que toda la creación cobró existencia debido a que los devas tiraban de un extremo de una larga cuerda y los asuras tiraban de la otra. Este mundo es mantequilla batida a partir de la leche cósmica. Los ángeles y demonios aún tiran en direcciones opuestas, y continuarán haciéndolo mientras exista el tiempo. Se necesita luz y sombra, bien y mal, para que la vida continúe. Por eso, la India alimentaba sentimientos bastante ambiguos con respecto a los demonios; a la larga jamás perderían, y los ángeles jamás ganarían. Las dos fuerzas debían coexistir. Los antiguos indios pensaban que la naturaleza humana debía hacer lo mismo.
Es deprimente pensar que los devas no ganarán nunca, pero sólo si uno cree en la relatividad. Los antiguos indios no creían en eso. Creían en absolutos. Más allá de los ángeles estaba la conciencia pura y absoluta, o el Ser. Ser o no ser no era una cuestión para ellos. Ser era como un diamante invisible al que nadie podía jamás alimentar la esperanza de ver, pero sus facetas son el amor, la verdad, la voluntad, la fuerza, la compasión y la belleza. Vosotros habéis visto la luz reluciente de la joya de Dios cuando estos valores se hallan profundamente arraigados en su interior.
Cuando el Ser absoluto se fundía en la creación, adoptó una tremenda variedad de formas. La forma de un elefante no es la forma de una pantufla de seda. Sin embargo, ambos están hechos de los mismos ingredientes absolutos. Si los fundís llegaréis a la luz de Dios. Si fundís un alma humana llegaréis a la luz de Dios.
Y si fundís un asura o demonio llegaréis a la luz de Dios. Ésta es la broma cósmica. Los devas forman parte de ella. Ellos libran la batalla dichosamente porque se dan cuenta de que el mal y la oscuridad son en última instancia nada más que la luz envuelta en un disfraz muy, muy bueno. Los asuras no conocen el secreto, lo cual torna muy sincera la guerra de parte de ellos... o quizá sí conocen el secreto y siguen luchando tan arduamente porque no pueden soportar la idea de su derrota predeterminada.
******
Desearos un buen fin de semana, qué disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala. Gracias siempre por estar ahí y un abrazo. ¡Nos vemos la semana que viene!
Se dice que toda la creación cobró existencia debido a que los devas tiraban de un extremo de una larga cuerda y los asuras tiraban de la otra. Este mundo es mantequilla batida a partir de la leche cósmica. Los ángeles y demonios aún tiran en direcciones opuestas, y continuarán haciéndolo mientras exista el tiempo. Se necesita luz y sombra, bien y mal, para que la vida continúe. Por eso, la India alimentaba sentimientos bastante ambiguos con respecto a los demonios; a la larga jamás perderían, y los ángeles jamás ganarían. Las dos fuerzas debían coexistir. Los antiguos indios pensaban que la naturaleza humana debía hacer lo mismo.
Es deprimente pensar que los devas no ganarán nunca, pero sólo si uno cree en la relatividad. Los antiguos indios no creían en eso. Creían en absolutos. Más allá de los ángeles estaba la conciencia pura y absoluta, o el Ser. Ser o no ser no era una cuestión para ellos. Ser era como un diamante invisible al que nadie podía jamás alimentar la esperanza de ver, pero sus facetas son el amor, la verdad, la voluntad, la fuerza, la compasión y la belleza. Vosotros habéis visto la luz reluciente de la joya de Dios cuando estos valores se hallan profundamente arraigados en su interior.
Cuando el Ser absoluto se fundía en la creación, adoptó una tremenda variedad de formas. La forma de un elefante no es la forma de una pantufla de seda. Sin embargo, ambos están hechos de los mismos ingredientes absolutos. Si los fundís llegaréis a la luz de Dios. Si fundís un alma humana llegaréis a la luz de Dios.
Y si fundís un asura o demonio llegaréis a la luz de Dios. Ésta es la broma cósmica. Los devas forman parte de ella. Ellos libran la batalla dichosamente porque se dan cuenta de que el mal y la oscuridad son en última instancia nada más que la luz envuelta en un disfraz muy, muy bueno. Los asuras no conocen el secreto, lo cual torna muy sincera la guerra de parte de ellos... o quizá sí conocen el secreto y siguen luchando tan arduamente porque no pueden soportar la idea de su derrota predeterminada.
******
Desearos un buen fin de semana, qué disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala. Gracias siempre por estar ahí y un abrazo. ¡Nos vemos la semana que viene!
EL BIEN MÁS PRECIADO. por"Anthony de Mello"
Un hombre sabio dijo:
TIENES TODO EL TIEMPO DEL MUNDO.
SÓLO FALTA QUE QUIERAS TOMÁRTELO.
******
Los animales se reunieron en asamblea y comenzaron a quejarse de que los humanos no hacían más que quitarles cosas.
-Se llevan mi leche- dijo la vaca-. Se llevan mis huevos -dijo la gallina-. Se llevan mi carne y mi tocino -dijo el cerdo-. Me persiguen para llevarse mi grasa -dijo la ballena-.
Y así sucesivamente.
Por fin habló el caracol: -Yo tengo algo que les gustaría tener más que cualquier otra cosa. Algo que ciertamente me arrebatarían si pudieran: TIEMPO.
******
Muy buenos días, una vez oí decir, qué la alegría de vivir da alas al Alma. recibid los regalos del universo con sencillez y veréis cómo los días se transforman en alas de mariposa. Gracias por estar ahí y os mando un abrazo.
TIENES TODO EL TIEMPO DEL MUNDO.
SÓLO FALTA QUE QUIERAS TOMÁRTELO.
******
Los animales se reunieron en asamblea y comenzaron a quejarse de que los humanos no hacían más que quitarles cosas.
-Se llevan mi leche- dijo la vaca-. Se llevan mis huevos -dijo la gallina-. Se llevan mi carne y mi tocino -dijo el cerdo-. Me persiguen para llevarse mi grasa -dijo la ballena-.
Y así sucesivamente.
Por fin habló el caracol: -Yo tengo algo que les gustaría tener más que cualquier otra cosa. Algo que ciertamente me arrebatarían si pudieran: TIEMPO.
******
Muy buenos días, una vez oí decir, qué la alegría de vivir da alas al Alma. recibid los regalos del universo con sencillez y veréis cómo los días se transforman en alas de mariposa. Gracias por estar ahí y os mando un abrazo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)