No es bueno que nuestras oraciones sean escuchadas si no lo son en su debido momento:
En la antigua India se concedía mucha importancia a los ritos védicos, de los que se decía que funcionaban tan "científicamente" que, cuando los sabios pedían la lluvia, jamás se producía una sequía. Así es que, conforme a dichos ritos, un hombre se puso a rezarle a Lakshmi, la diosa de la abundancia, para que le hiciera rico.
Estuvo orando sin éxito durante diez largos años, al cabo de los cuales comprendió de pronto la naturaleza ilusoria de la riqueza y abrazó una vida de renuncia en el Himalaya.
Un buen día, mientras se hallaba sentado y entregado a la meditación, abrió sus ojos y vio ante sí a una mujer extraordinariamente hermosa, tan radiante y resplandeciente como si fuera de oro.
"¿Quién eres tú y qué haces aquí?", le preguntó.
"Soy la diosa Lakshmi, a la que has estado rezando himnos durante doce años", le respondió la mujer, "y he decidido aparecerme ante ti para concederte tu deseo".
"¡Ah, mi querida diosa!" exclamó el hombre, "ahora ya he adquirido la dicha de la meditación y he perdido el deseo de las riquezas. Llegas demasiado tarde...Pero dime, ¿por qué has tardado tanto en venir?"
"Para serte sincera", respondió la diosa, "dada la fidelidad con que realizabas aquellos ritos, habrías acabado consiguiendo la riqueza, sin duda alguna. Pero, como te amaba y sólo deseaba tu bienestar, me resistí a concedértelo".
Si pudieras elegir, ¿qué elegirías:
que se te concediera lo que pides
o la gracia de vivir en paz,
aunque no la hubieras pedido?
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Muy buenos días, os deseo un bonito y feliz día, gracias por estar ahí. Un abrazo.
lunes, 8 de mayo de 2017
miércoles, 3 de mayo de 2017
EJERCICIO. (Autoliberación Interior) por "Anthony de Mello".
Piensa en alguna temporada en que te sentiste rechazado, desatendido o humillado. A ver si consigues comprender la situación con realismo, mirándolo con sinceridad, en profundidad, y puedes descubrir que, si tú no te dieras por ofendido, no existiría rechazo ni humillación alguna. Quizá encuentres que haya existido una actitud de rechazo o de desaprobación, pero ¿qué tiene que ver la actitud del otro con tu ser?
Tú eres lo que eres independientemente de lo que digan o piensen los demás. Las formas, las actitudes, los pensamientos y los sentimientos cambian y tú sigues siendo tú, y de la misma forma cambian los pensamientos, actitudes y sentimientos de las otras personas mientras ellas siguen siendo lo que son.
Entonces, ¿qué es lo que te ofende, la persona o sus formas? Las formas no te pueden ofender, porque son cosas cambiables que no existen. Los juicios que las personas hacen de ti nos expresan mucho más de sus formas, de su programación, que de ti. No tiene sentido que te ofendas. Y si no acuérdate de lo de Buda, que una vez lo insultaron y el no se inmuto, y dijo que no podía afectarle, y explicó que si alguien le traía un regalo, y el no lo aceptaba, de quién era el regalo? De la persona que lo trajo ¿verdad? "pues si no quieres enfadarte, no aceptes el insulto ni el regalo".
El enfado, ¿qué es? Que tú no te conformas con las exigencias de mi programación. Que no te gusta mi forma de actuar. No tiene lógica. Puede que tengas buena intención pero no puedes hacer al otro según tu buena voluntad. Resulta que, mirado claramente, lo que está ocurriendo es que, porque uno se porta mal, al otro se le sube la presión. El entender esto bien, sin identificaciones, es una liberación.
En la violencia del místico no entra nada personal. No hay, en el místico, violencia que venga del miedo ni del desprecio, ni de exigencia alguna. Puede violentarse con el otro para defenderse del mal del otro, pero lo será sin emociones, aunque estará lleno de amor.
Solemos reaccionar ante las imágenes que nos reflejan los otros. Vemos en el otro lo que estamos deseando ver (lo idealizamos), o ponemos en él nuestros miedos (lo rechazamos), y así nos impedimos conocer al otro en su realidad.
¿Qué es el pecado? Cuanto más libre albedrío tengas tú, menos posibilidad de pecar. El pecado es una enfermedad de la esclavitud; pecas si eres esclavo de la ley, pero si eres consciente de que Cristo te liberó, eres libre, y la libertad de la que habla Jesucristo es la de estar despierto.
Antes de cambiar a los demás, cambia tú. Limpia tu ventana para ver mejor. Pon la atención en la causa negativa que te ha hecho sufrir, no en el que te ha ofendido. La causa es la programación. Esa programación te la metieron desde niño, tú no tienes la culpa de ello, como tampoco la tiene el otro.
Al llegar a este estado, verás que todo lo que te sucede es bueno. Como el agricultor que tiene pozos de agua y está tranquilo porque ya no depende de que llueva o no. Todo lo verás bien y con sosiego. Si tú no sabes el origen de tu enfermedad no la curas, sino que la reprimes y siempre estarás sufriendo por ella. Si sabes su origen ya tienes su curación a mano.
Todo cambio auténtico se efectúa sin esfuerzo alguno. La persona humana tiene unas energías fabulosas en reserva para cuando necesita ponerlas en marcha. Lo importante es descubrir lo que está ocurriendo en ti y a tu alrededor para saber lo que anda mal y sus causas. Importa el estar despierto.
El ir al templo no te va ha cambiar, ni el hacer novenas a los santos. Eres tú el que ha de cambiar. Recuerda que no sirve el decir ¡Señor, Señor!, sino hacer la voluntad del Padre. Y la voluntad del Padre es que seamos fieles a la verdad, porque sólo la verdad nos hará libres.
******
Os deseo un muy buen día y bonito fin de semana, gracias siempre por estar ahí y estas lecciones sean una luz para vuestra evolución del Alma. Un abrazo y hasta la semana que viene.
Tú eres lo que eres independientemente de lo que digan o piensen los demás. Las formas, las actitudes, los pensamientos y los sentimientos cambian y tú sigues siendo tú, y de la misma forma cambian los pensamientos, actitudes y sentimientos de las otras personas mientras ellas siguen siendo lo que son.
Entonces, ¿qué es lo que te ofende, la persona o sus formas? Las formas no te pueden ofender, porque son cosas cambiables que no existen. Los juicios que las personas hacen de ti nos expresan mucho más de sus formas, de su programación, que de ti. No tiene sentido que te ofendas. Y si no acuérdate de lo de Buda, que una vez lo insultaron y el no se inmuto, y dijo que no podía afectarle, y explicó que si alguien le traía un regalo, y el no lo aceptaba, de quién era el regalo? De la persona que lo trajo ¿verdad? "pues si no quieres enfadarte, no aceptes el insulto ni el regalo".
El enfado, ¿qué es? Que tú no te conformas con las exigencias de mi programación. Que no te gusta mi forma de actuar. No tiene lógica. Puede que tengas buena intención pero no puedes hacer al otro según tu buena voluntad. Resulta que, mirado claramente, lo que está ocurriendo es que, porque uno se porta mal, al otro se le sube la presión. El entender esto bien, sin identificaciones, es una liberación.
En la violencia del místico no entra nada personal. No hay, en el místico, violencia que venga del miedo ni del desprecio, ni de exigencia alguna. Puede violentarse con el otro para defenderse del mal del otro, pero lo será sin emociones, aunque estará lleno de amor.
Solemos reaccionar ante las imágenes que nos reflejan los otros. Vemos en el otro lo que estamos deseando ver (lo idealizamos), o ponemos en él nuestros miedos (lo rechazamos), y así nos impedimos conocer al otro en su realidad.
¿Qué es el pecado? Cuanto más libre albedrío tengas tú, menos posibilidad de pecar. El pecado es una enfermedad de la esclavitud; pecas si eres esclavo de la ley, pero si eres consciente de que Cristo te liberó, eres libre, y la libertad de la que habla Jesucristo es la de estar despierto.
Antes de cambiar a los demás, cambia tú. Limpia tu ventana para ver mejor. Pon la atención en la causa negativa que te ha hecho sufrir, no en el que te ha ofendido. La causa es la programación. Esa programación te la metieron desde niño, tú no tienes la culpa de ello, como tampoco la tiene el otro.
Al llegar a este estado, verás que todo lo que te sucede es bueno. Como el agricultor que tiene pozos de agua y está tranquilo porque ya no depende de que llueva o no. Todo lo verás bien y con sosiego. Si tú no sabes el origen de tu enfermedad no la curas, sino que la reprimes y siempre estarás sufriendo por ella. Si sabes su origen ya tienes su curación a mano.
Todo cambio auténtico se efectúa sin esfuerzo alguno. La persona humana tiene unas energías fabulosas en reserva para cuando necesita ponerlas en marcha. Lo importante es descubrir lo que está ocurriendo en ti y a tu alrededor para saber lo que anda mal y sus causas. Importa el estar despierto.
El ir al templo no te va ha cambiar, ni el hacer novenas a los santos. Eres tú el que ha de cambiar. Recuerda que no sirve el decir ¡Señor, Señor!, sino hacer la voluntad del Padre. Y la voluntad del Padre es que seamos fieles a la verdad, porque sólo la verdad nos hará libres.
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Os deseo un muy buen día y bonito fin de semana, gracias siempre por estar ahí y estas lecciones sean una luz para vuestra evolución del Alma. Un abrazo y hasta la semana que viene.
lunes, 1 de mayo de 2017
EL LOBO CODICIOSO. por " Nazanin Amirian"
Difícilmente se puede encontrar otro ejemplo de necedad.
-Aún existen actitudes necias más graves, Majestad, contestó el anciano, como la codicia. Muchos avaros no sólo pierden un puñado de lentejas, sino también su cabeza. ¿Conocéis la fábula del lobo codicioso?
-No, no la conozco, contestó el rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
Un hombre, que ocupaba su tiempo libre persiguiendo y matando animales, preparaba su arco y su flecha y, tras un buen rato, pudo alcanzar a un despistado conejo. Contento del trofeo, recogió sus cosas, colocó al conejo muerto sobre sus hombros y emprendió el camino de regreso.
De repente, mientras cruzaba el bosque fue atacado por un salvaje jabalí. Pese a la sorpresa del ataque y de estar mal herido, el cazador logró clavar su cuchillo en el cuello del jabalí.
Pero aquel hombre, a consecuencia de la cantidad de sangre que perdió en el combate, murió sobre el jabalí que yacía malherido sobre un montículo de ramas.
Mientras tanto, un extraviado lobo que paseaba por el bosque se encontró con los cadáveres del conejo, del cazador cazado y del jabalí. Estaban todos allí tirados en el suelo como sacos de arena. No podía creer tal espectáculo, empezó a dar saltos de alegría, tenía el banquete garantizado:
¡Qué bien!, pero hay demasiada comida, no debo cometer el error de comérmelo todo de una vez. Por tanto, disfrutaré primero de la carne más blanda, por ejemplo, la cuerda del arco.
El lobo empezó a palpar el arco, la cuerda estaba muy tensa y se cortó. El arco se disparó con tanta fuerza que su flecha quedó clavada en el cráneo del codicioso lobo, antes de que hubiera podido saborear aquellos deliciosos manjares.
Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
-Es una fábula que apoya el castigo a los avaros.
-Así es, Majestad, contestó el anciano. Además de la codicia, actuar sin meditar y no calcular las consecuencias que puede acarrear esta actitud que también merece de una buena lección. Es lo que le ocurrió al derviche de la fábula.
¿Qué fábula es esa?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia....
******
Os deseo una muy buena semana, qué disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala y nos vemos prontito para seguir con el curso de autoliberación interior que nos regala Anthony de Mello. Muchas gracias por estar ahí y un abrazo. FELIZ DÍA.
-Aún existen actitudes necias más graves, Majestad, contestó el anciano, como la codicia. Muchos avaros no sólo pierden un puñado de lentejas, sino también su cabeza. ¿Conocéis la fábula del lobo codicioso?
-No, no la conozco, contestó el rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
Un hombre, que ocupaba su tiempo libre persiguiendo y matando animales, preparaba su arco y su flecha y, tras un buen rato, pudo alcanzar a un despistado conejo. Contento del trofeo, recogió sus cosas, colocó al conejo muerto sobre sus hombros y emprendió el camino de regreso.
De repente, mientras cruzaba el bosque fue atacado por un salvaje jabalí. Pese a la sorpresa del ataque y de estar mal herido, el cazador logró clavar su cuchillo en el cuello del jabalí.
Pero aquel hombre, a consecuencia de la cantidad de sangre que perdió en el combate, murió sobre el jabalí que yacía malherido sobre un montículo de ramas.
Mientras tanto, un extraviado lobo que paseaba por el bosque se encontró con los cadáveres del conejo, del cazador cazado y del jabalí. Estaban todos allí tirados en el suelo como sacos de arena. No podía creer tal espectáculo, empezó a dar saltos de alegría, tenía el banquete garantizado:
¡Qué bien!, pero hay demasiada comida, no debo cometer el error de comérmelo todo de una vez. Por tanto, disfrutaré primero de la carne más blanda, por ejemplo, la cuerda del arco.
El lobo empezó a palpar el arco, la cuerda estaba muy tensa y se cortó. El arco se disparó con tanta fuerza que su flecha quedó clavada en el cráneo del codicioso lobo, antes de que hubiera podido saborear aquellos deliciosos manjares.
Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
-Es una fábula que apoya el castigo a los avaros.
-Así es, Majestad, contestó el anciano. Además de la codicia, actuar sin meditar y no calcular las consecuencias que puede acarrear esta actitud que también merece de una buena lección. Es lo que le ocurrió al derviche de la fábula.
¿Qué fábula es esa?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia....
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Os deseo una muy buena semana, qué disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala y nos vemos prontito para seguir con el curso de autoliberación interior que nos regala Anthony de Mello. Muchas gracias por estar ahí y un abrazo. FELIZ DÍA.
UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA. por "Anthony de Mello"
SENSIBILIDAD
Una encarnizada persecución religiosa estalló en el país, y los tres pilares de la religión -la Escritura, el Culto y la Caridad- comparecieron ante Dios para expresarle su temor de que, si desaparecía la religión, dejaran también ellos de existir.
"No os preocupéis" dijo el Señor. "Tengo el propósito de enviar a la Tierra a Alguien más grande que todos vosotros".
"¿Y cómo se llama ese Alguien?"
"Conocimiento- de sí", respondió Dios. "El hará cosas más grandes que las que haya podido hacer cualquiera de vosotros".
******
Muy buenos días, gracias por estar ahí y seguimos con el cuentacuentos, ¿os parece? Un saludo.
Una encarnizada persecución religiosa estalló en el país, y los tres pilares de la religión -la Escritura, el Culto y la Caridad- comparecieron ante Dios para expresarle su temor de que, si desaparecía la religión, dejaran también ellos de existir.
"No os preocupéis" dijo el Señor. "Tengo el propósito de enviar a la Tierra a Alguien más grande que todos vosotros".
"¿Y cómo se llama ese Alguien?"
"Conocimiento- de sí", respondió Dios. "El hará cosas más grandes que las que haya podido hacer cualquiera de vosotros".
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Muy buenos días, gracias por estar ahí y seguimos con el cuentacuentos, ¿os parece? Un saludo.
jueves, 27 de abril de 2017
EJERCICIO DE FANTASIA. por "Anthony de Mello".
(para reflexionar)
Piensa en una persona conocida y date cuenta de las veces que le has exigido comportarse de determinada manera, y pídele perdón por haber querido cambiarla. Habla con ella con sinceridad, sin miedos. Puedes decirle algo así." Tú has tu propia vida. Yo no voy a enfadarme porque obres de una manera distinta a como yo lo haría. Entiendo que eres libre de hacerlo, pero eso no quiere decir que no voy a protegerme de las consecuencias de tus actos. Yo me protegeré cuando lo crea necesario, pero no voy a protegerte a ti de ti mismo".
La persona libre es la que es capaz de decir sí o no con la misma sencillez en cualquier circunstancia. Si a veces dices sí por no desilusionar a la gente, eso no es amor, es cobardía. Un gran ejercicio para el amor es saber decir no.
Cuando alguien te pide algo insistentemente, como si fuese la vida en ello, y tú no ves lo positivos de que accedas, sé capaz de decir sencillamente y todo lo enérgicamente que sea necesario que tú no sueles hacer regalos ni concesiones a las personas si no tienes claros los medios ni los motivos psicológicos para hacerlos, porque, si no, tú te vas a quedar resentido de su imposición, y el va a ser una víctima de ese resentimiento que provoca y, además, estarás retrasando su crecimiento y autonomía como persona.
Ser disponible, estar abierto, no es eso. Eso es miedo a perder la imagen y cobardía ante la verdad, porque decir la verdad es, a veces, difícil. No quieres darle un remedio, pero quieres que se cure y, en cambio, no aguantas que se porte así. ¡Cobarde, egoísta, Hipócrita!, ¿qué hay de bueno en tu actitud? Si hubieras sido completamente libre del sentido de culpabilidad, le hubieras dicho que no sencillamente. El egoísmo es exigir que el otro haga lo que tú quieras. El dejar que cada uno haga lo que quiera es el amor. En el amor no puede haber exigencias ni chantajes.
Algunos me han preguntado que cuándo voy hablar de Dios. Y yo creo que, en estos días, lo único que he hecho es hablar precisamente de Dios. A Dios sólo se le puede conocer por la vida, que es su manifestación. El está en la verdad y de despertar a la verdad se trata.
"Se cuenta que un árabe fue a visitar a un gran maestro y le dijo: "Tan grande es la confianza que tengo en Alá que, al venir aquí, no he atado el camello". Y el gran maestro le contestó: "¡Ve a atar al camello, idiota, que Dios no se ocupa de lo que tú puedes hacer!".
Dios es padre, pero un buen padre ama en libertad y quiere y propicia que su hijo crezca en fuerza, sabiduría y amor. El niño que está apegado a sus padres es un niño enfermizo psicologícamente por culpa de sus padres.
El niño es incapaz de amar, pero necesita ser amado. Es un ser que nace espontáneo y libre para buscar y aprender desarrollando su experiencia con sus cinco sentidos y la atención alerta para captar la vida. Si sus padres le condicionan el amor que necesita a una obediencia y a unas reglas, perderá su libertad, y por miedo a perder el amor de sus padres, su acogida y sus caricias, comenzará el apego. Tiene miedo a la angustia que le produce el rechazo de sus padres, y sólo por eso se someterá.
Eso es un chantaje afectivo que va a pagar muy caro durante toda su vida. Ese niño crecerá creyendo que el amor, el cariño, hay que comprarlos, y tendrá una dependencia y un apego que confundirá con el amor. Su mente estará programada.
Las personas programadas van buscando siempre hacer las cosas "mejor". Van ansiosos de victorias, de sus conquistas, de sus logros y nunca están satisfechos, por eso sufren tanto cuando no alcanzan las metas que su exigencia les impone. Son seres que no viven y disfrutan con lo real.
Estos seres extienden su exigencia a los demás y por eso están incapacitados para amar. Buscan la felicidad donde no está.
Sólo en libertad se ama. Cuando amas la vida, la realidad, con todas tus fuerzas, amas mucho más libremente a las personas. Si tú disfrutas de mil flores no te agarras a ninguna, pero si te agarras sólo a una, no disfrutas de ninguna. La causa de mi felicidad no es el amigo, pero brota cuando estoy con él. Antes creía que la sinfonía sonaba sólo cuando estabamos juntos, pero ahora veo que la felicidad no es casual.
La felicidad es evidente siempre si no le pones estorbos. Los estorbos más grandes de la felicidad pueden ser los apegos. Lo que importa no es ni tú ni yo, sino la relación, libre de exigencias del amor. Hagas lo que hagas no tengo miedo a que me ofendas ni a ofenderte. No tengo ningún deseo de impresionarte. Prefiero ser sencillamente lo que soy con mis formas y deseo que me aceptes así. Es precisamente con esta relación como tiene sentido el matrimonio, y no por las promesas ni los contratos. Ya que no te necesito para ser feliz, no te ato ni me ato. Tú eres mi instrumento favorito, pero no renuncio a escuchar los demás. El amor es una sensibilidad que te capacita para escuchar todos los instrumentos precisamente porque uno despertó más hondamente esa sensibilidad. Y la armonía se logra cuando juntos estáis disponibles y sensibilizados para escuchar todas las melodías.
******
Deseo que sea una luz más para vuestro caminar en el día a día. Os doy las gracias por estar ahí, qué disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala y tengáis una muy buena semana. Un abrazo. Hasta la semana que viene.
Piensa en una persona conocida y date cuenta de las veces que le has exigido comportarse de determinada manera, y pídele perdón por haber querido cambiarla. Habla con ella con sinceridad, sin miedos. Puedes decirle algo así." Tú has tu propia vida. Yo no voy a enfadarme porque obres de una manera distinta a como yo lo haría. Entiendo que eres libre de hacerlo, pero eso no quiere decir que no voy a protegerme de las consecuencias de tus actos. Yo me protegeré cuando lo crea necesario, pero no voy a protegerte a ti de ti mismo".
La persona libre es la que es capaz de decir sí o no con la misma sencillez en cualquier circunstancia. Si a veces dices sí por no desilusionar a la gente, eso no es amor, es cobardía. Un gran ejercicio para el amor es saber decir no.
Cuando alguien te pide algo insistentemente, como si fuese la vida en ello, y tú no ves lo positivos de que accedas, sé capaz de decir sencillamente y todo lo enérgicamente que sea necesario que tú no sueles hacer regalos ni concesiones a las personas si no tienes claros los medios ni los motivos psicológicos para hacerlos, porque, si no, tú te vas a quedar resentido de su imposición, y el va a ser una víctima de ese resentimiento que provoca y, además, estarás retrasando su crecimiento y autonomía como persona.
Ser disponible, estar abierto, no es eso. Eso es miedo a perder la imagen y cobardía ante la verdad, porque decir la verdad es, a veces, difícil. No quieres darle un remedio, pero quieres que se cure y, en cambio, no aguantas que se porte así. ¡Cobarde, egoísta, Hipócrita!, ¿qué hay de bueno en tu actitud? Si hubieras sido completamente libre del sentido de culpabilidad, le hubieras dicho que no sencillamente. El egoísmo es exigir que el otro haga lo que tú quieras. El dejar que cada uno haga lo que quiera es el amor. En el amor no puede haber exigencias ni chantajes.
Algunos me han preguntado que cuándo voy hablar de Dios. Y yo creo que, en estos días, lo único que he hecho es hablar precisamente de Dios. A Dios sólo se le puede conocer por la vida, que es su manifestación. El está en la verdad y de despertar a la verdad se trata.
"Se cuenta que un árabe fue a visitar a un gran maestro y le dijo: "Tan grande es la confianza que tengo en Alá que, al venir aquí, no he atado el camello". Y el gran maestro le contestó: "¡Ve a atar al camello, idiota, que Dios no se ocupa de lo que tú puedes hacer!".
Dios es padre, pero un buen padre ama en libertad y quiere y propicia que su hijo crezca en fuerza, sabiduría y amor. El niño que está apegado a sus padres es un niño enfermizo psicologícamente por culpa de sus padres.
El niño es incapaz de amar, pero necesita ser amado. Es un ser que nace espontáneo y libre para buscar y aprender desarrollando su experiencia con sus cinco sentidos y la atención alerta para captar la vida. Si sus padres le condicionan el amor que necesita a una obediencia y a unas reglas, perderá su libertad, y por miedo a perder el amor de sus padres, su acogida y sus caricias, comenzará el apego. Tiene miedo a la angustia que le produce el rechazo de sus padres, y sólo por eso se someterá.
Eso es un chantaje afectivo que va a pagar muy caro durante toda su vida. Ese niño crecerá creyendo que el amor, el cariño, hay que comprarlos, y tendrá una dependencia y un apego que confundirá con el amor. Su mente estará programada.
Las personas programadas van buscando siempre hacer las cosas "mejor". Van ansiosos de victorias, de sus conquistas, de sus logros y nunca están satisfechos, por eso sufren tanto cuando no alcanzan las metas que su exigencia les impone. Son seres que no viven y disfrutan con lo real.
Estos seres extienden su exigencia a los demás y por eso están incapacitados para amar. Buscan la felicidad donde no está.
Sólo en libertad se ama. Cuando amas la vida, la realidad, con todas tus fuerzas, amas mucho más libremente a las personas. Si tú disfrutas de mil flores no te agarras a ninguna, pero si te agarras sólo a una, no disfrutas de ninguna. La causa de mi felicidad no es el amigo, pero brota cuando estoy con él. Antes creía que la sinfonía sonaba sólo cuando estabamos juntos, pero ahora veo que la felicidad no es casual.
La felicidad es evidente siempre si no le pones estorbos. Los estorbos más grandes de la felicidad pueden ser los apegos. Lo que importa no es ni tú ni yo, sino la relación, libre de exigencias del amor. Hagas lo que hagas no tengo miedo a que me ofendas ni a ofenderte. No tengo ningún deseo de impresionarte. Prefiero ser sencillamente lo que soy con mis formas y deseo que me aceptes así. Es precisamente con esta relación como tiene sentido el matrimonio, y no por las promesas ni los contratos. Ya que no te necesito para ser feliz, no te ato ni me ato. Tú eres mi instrumento favorito, pero no renuncio a escuchar los demás. El amor es una sensibilidad que te capacita para escuchar todos los instrumentos precisamente porque uno despertó más hondamente esa sensibilidad. Y la armonía se logra cuando juntos estáis disponibles y sensibilizados para escuchar todas las melodías.
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Deseo que sea una luz más para vuestro caminar en el día a día. Os doy las gracias por estar ahí, qué disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala y tengáis una muy buena semana. Un abrazo. Hasta la semana que viene.
miércoles, 26 de abril de 2017
EL MONO Y LAS LENTEJAS. por "Nazanin Amirian"
Quien posee la sabiduría no debe apresurarse en impartir justicia, pues puede arrepentirse. Majestad, buscar algo que no se puede hallar, puede incluso hacernos perder lo que poseemos. Como pasó al mono de la fábula.
-¿Cómo es esa fábula?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
Un campesino, agotado tras una jornada de trabajo, se acostó a la sombra de un árbol para descansar, colocando una cesta llena de lentejas a su lado. Un mono, por cierto muy hambriento, que estaba sentado encima del mismo árbol, al sentir el aroma de las lentejas bajó sin hacer ruido, cogió un puñado de lentejas y volvió a subir al árbol. Justo cuando se preparaba para comérselas, una lenteja se le resbaló y cayó al suelo.
Reacio a abandonarla, el mono bajó del árbol y se puso a buscarla entre la hierba. El ruido de las hojas despertó al hombre. El mono, muy asustado, tiró todas las lentejas y volvió a subir al árbol con las manos vacías.
Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
-Una bonita fábula. Difícilmente se puede encontrar otro ejemplo de necedad.
-Aún existen actitudes necias más graves, Majestad, contestó el anciano, como la codicia. Muchos avaros no sólo pierden un puñado de lentejas, sino también su cabeza. ¿Conocéis la fábula del lobo codicioso?
-No, no la conozco, contestó el rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
******
Os lo cuento la semana que viene, mañana continuaremos con el curso que Anthony de Mello nos esta ofreciendo de autoliberación interior. Os espero¡ Qué paséis un muy buen día y un abrazo para tod@s vosotr@s.
-¿Cómo es esa fábula?, preguntó el joven rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
Un campesino, agotado tras una jornada de trabajo, se acostó a la sombra de un árbol para descansar, colocando una cesta llena de lentejas a su lado. Un mono, por cierto muy hambriento, que estaba sentado encima del mismo árbol, al sentir el aroma de las lentejas bajó sin hacer ruido, cogió un puñado de lentejas y volvió a subir al árbol. Justo cuando se preparaba para comérselas, una lenteja se le resbaló y cayó al suelo.
Reacio a abandonarla, el mono bajó del árbol y se puso a buscarla entre la hierba. El ruido de las hojas despertó al hombre. El mono, muy asustado, tiró todas las lentejas y volvió a subir al árbol con las manos vacías.
Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
-Una bonita fábula. Difícilmente se puede encontrar otro ejemplo de necedad.
-Aún existen actitudes necias más graves, Majestad, contestó el anciano, como la codicia. Muchos avaros no sólo pierden un puñado de lentejas, sino también su cabeza. ¿Conocéis la fábula del lobo codicioso?
-No, no la conozco, contestó el rey.
El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.
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Os lo cuento la semana que viene, mañana continuaremos con el curso que Anthony de Mello nos esta ofreciendo de autoliberación interior. Os espero¡ Qué paséis un muy buen día y un abrazo para tod@s vosotr@s.
martes, 25 de abril de 2017
UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA. por "Anthony de Mello"
El sabio indio Narada era un devoto del Señor Hari. Tan grande era su devoción que un día sintió la tentación de pensar que no había nadie en todo el mundo que amara a Dios más que él.
El Señor leyó en su corazón y le dijo: "Narada, ve a la ciudad que hay a orillas del Ganges y busca a un devoto mío que vive allí. Te vendrá bien vivir en su compañia".
Así lo hizo Narada, y se encontró con un labrador que todos los días se levantaba muy temprano, pronunciaba el nombre de Hari una sola vez, tomaba su arado y se iba al campo, donde trabajaba durante toda la jornada. Por la noche, justo antes de dormirse, pronunciaba otra vez el nombre de Hari. Y Narada pensó "¿Cómo puede ser un devoto de Dios este patán, que se pasa el día enfrascado en sus ocupaciones terrenales?".
Entonces el Señor le dijo a Narada: "Toma un cuenco, llénalo de leche hasta el borde y paséate con él por la ciudad. Luego vuelve aquí sin haber derramado una sola gota.
Narada hizo lo que se le había ordenado.
"¿Cuántas veces te has acordado de mí mientras paseabas por la ciudad?", le preguntó el Señor.
"Ni una sola vez, Señor", respondió Narada. "¿Cómo podía hacerlo si tenía que estar pendiente del cuenco de leche?".
Y el Señor le dijo: "Ese cuenco ha absorbido tu atención de tal manera que me has olvidado por completo. Pero fíjate en ese campesino, que, a pesar de tener que cuidar de toda una familia, se acuerda de mí dos veces al día".
******
Muy buenos días, gracias por estar ahí, os deseo un bonito y completo día. Ahora el cuentacuentos, Un abrazo.
El Señor leyó en su corazón y le dijo: "Narada, ve a la ciudad que hay a orillas del Ganges y busca a un devoto mío que vive allí. Te vendrá bien vivir en su compañia".
Así lo hizo Narada, y se encontró con un labrador que todos los días se levantaba muy temprano, pronunciaba el nombre de Hari una sola vez, tomaba su arado y se iba al campo, donde trabajaba durante toda la jornada. Por la noche, justo antes de dormirse, pronunciaba otra vez el nombre de Hari. Y Narada pensó "¿Cómo puede ser un devoto de Dios este patán, que se pasa el día enfrascado en sus ocupaciones terrenales?".
Entonces el Señor le dijo a Narada: "Toma un cuenco, llénalo de leche hasta el borde y paséate con él por la ciudad. Luego vuelve aquí sin haber derramado una sola gota.
Narada hizo lo que se le había ordenado.
"¿Cuántas veces te has acordado de mí mientras paseabas por la ciudad?", le preguntó el Señor.
"Ni una sola vez, Señor", respondió Narada. "¿Cómo podía hacerlo si tenía que estar pendiente del cuenco de leche?".
Y el Señor le dijo: "Ese cuenco ha absorbido tu atención de tal manera que me has olvidado por completo. Pero fíjate en ese campesino, que, a pesar de tener que cuidar de toda una familia, se acuerda de mí dos veces al día".
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Muy buenos días, gracias por estar ahí, os deseo un bonito y completo día. Ahora el cuentacuentos, Un abrazo.
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