viernes, 14 de abril de 2017

UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA, por "Anthony de Mello"

      Un pobre campesino que regresaba del mercado a altas horas de la noche descubrió de pronto que no llevaba consigo su libro de oraciones. Se hallaba en medio del bosque y se le había salido una rueda de su carreta, y el pobre hombre estaba muy afligido pensando que aquel día no iba a poder recitar sus oraciones.

      Entonces se le ocurrió orar del siguiente modo: "He cometido una verdadera estupidez, Señor: he salido de casa esta mañana sin mi libro de oraciones, y tengo tan poca memoria que no soy capaz de recitar sin él una sola oración. De manera que voy a hacer una cosa: voy a recitar cinco veces el alfabeto muy despacio, y tú, que conoces todas las oraciones, puedes juntar las letras y formar esas oraciones que yo soy incapaz de recordar".

      Y el Señor dijo a sus ángeles: "De todas las oraciones que he escuchado hoy, ésta ha sido, sin duda alguna, la mejor, porque ha brotado de un corazón sencillo y sincero".

                                                              ******

      Muy buenos días, siempre gracias por estar ahí, a continuación seguimos con el curso de autoliberación interior qué Anthony de Mello nos esta ofreciendo. Un bonito día para tod@s y un abrazo.

sábado, 8 de abril de 2017

EL LEÓN Y EL TORO. por " Nazanin Amirian"

           Quien se alegra de la desgracia ajena debe afrontar las consecuencias. Pero, ¡Qué pena que esa justicia rápida sólo se administra en las fábulas!
      -Es verdad, Majestad, contestó el anciano. Pero es mejor que la justicia se imparta con detenimiento y una vez que haya pruebas suficientes. Sino podemos cometer irreparables errores, como le ocurrió al león de la fábula.
      -¿Qué león?. preguntó el joven rey.
      El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.

      Un día, el rey de las bestias oyó un temible ruido que venía de la pradera, un ruido que jamás había oído anteriormente en su vida. Su corazón se encogió de miedo y pensó en todo el mal que había hecho a los demás: "Quizás alguien ha venido a vengarse de mí".
      El chacal, sirviente del león, se dio cuenta de que algo le preocupaba a su amo, y se acercó para hablar con él.
      -¿Qué quieres, hijo?, preguntó el león.
      -Me apena veros tan aturdido. ¿Puedo saber lo que os pasa? Decídmelo y os ayudaré, aunque me cueste la vida, -respondió el chacal con un tono angustioso de voz.
      Mientras el chacal hablaba, el terrible ruido se volvió a oír desde la pradera. El rey se alegró de conocer la lealtad del chacal, aunque aquel monstruoso ruido le volvió a asustar. Frente a su sirviente pretendió guardar la compostura; por lo que en un tono disimulado le preguntó:
      -¿Has oído ese ruido? ¿Qué clase de criatura puede hacer un ruido tan espantoso? ¿Lo has visto?
     El chacal se dio cuenta qué preocupaba a su señor, y le contestó:
      -Es un barril vacío que hace grandes ruidos, Majestad. Pero, si eso os inquieta y os perturba la paz, permitidme ir a investigarlo.
      El león aceptó el ofrecimiento del chacal. Pero cuando éste se marchó, otra vez la inquietud volvió a dominar su corazón: "¿Y si el chacal se une a la terrible fiera en mi contra? Debo seguirle y ver con mis propios ojos a la bestia".
      Y siguió al chacal. Pero aún no había ido muy lejos cuando le vio regresar solo.
       -Bueno, cuéntame lo que has visto, dijo el rey.
       -Es un enorme toro, Majestad, respondió el chacal. Parece que ha venido hasta aquí en busca de pasto y ahora tiene nostalgia de su casa, y por eso llora.
      -¿Es fuerte?, siguió preguntando el león, no del todo convencido.
      -Es fuerte, pero tampoco hay que temerle -el chacal contestó con una sonrisa-. Estuve hablando con él y no me lastimó.
      -Eso no significa nada. El viento no lucha contra la hierba, pero rompe el tronco de los árboles, objetó el león, que no podía quitarse el miedo que embargaba su corazón. El chacal se dio cuenta del problema de su amo y replicó:
      -Si vos me autorizáis, voy a traerlo para que esté a vuestro servicio.
     El león aceptó la propuesta y el chacal volvió a la pradera donde estaba el toro. Desde lejos, y en voz muy alta le dijo:
      -Tienes el gran honor de ser invitado por el león para acudir a su corte real, ¡querido toro!
      El toro siguió comiendo hierba, y sin levantar la cabeza, le preguntó:
      -Y, ¿quién es el león?
     El león es el rey de las bestias y el gobernador de estas tierras. Él te ofrece su protección y también todo el pasto que hay en sus dominios -le contestó el chacal, asombrado de su ignorancia.
      El toro, moviendo su gran cuerpo despacito, despacito,entró en la corte del león. Éste, nada más verlo, le cogió cariño, pues parecía un animal noble. El rey de la selva le dio amparo y en poco tiempo le convirtió en su consejero. La sabiduría del toro muchas veces asombraba al león, quien de esta manera pasaba días y noches disfrutando de su compañía.
      El chacal estaba atormentado por los celos: "Yo introduje a ese gordo toro en la corte, y ahora el rey me ignora por su culpa. Pero esto no puede seguir así".
      Y no perdió mucho tiempo en preparar la revancha. Durante unos cuantos días dejó de ir al palacio, y eligió el momento adecuado para dirigirse al rey. Apareció en su camino como si fuera un encuentro casual, mostrando gran congoja en su rostro. El rey se dio cuenta de su estado de ánimo y le preguntó:
      -¿Qué te pasa, amigo? ¿por qué ya no vienes a la corte?
      -No puedo acudir a vuestra corte, mi Señor. Si lo hago, tendría que deciros lo que no le puedo contar, contestó el chacal mientras movía su cabeza.
      -¿Qué me intentas decir?, dijo el león muy sorprendido.
      -Es que vos estáis acostumbrado a oír dulces palabras y no las amargas verdades.
      -¿A qué verdad te refieres?, preguntó insistiendo el león. Te ordeno que me digas lo que sabes.
      -Si es una orden, no tengo otro remedio que decíroslo, contestó el chacal. Hay rumores que vuestro amigo y consejero, el toro, va diciendo por ahí que vos sois un cobarde; además, al parecer piensa en destronaros y proclamarse el rey de la selva.
      -No lo puedo creer, si le he tratado muy bien, murmuró el león.
      -Justo por eso, ¡Majestad! Pero, ¿por qué no lo comprobáis vos mismo? Permitidme ir y traerlo. Cuando venga, observadlo bien. Si sus cuernos están hacia abajo y los sacude, quiere decir que está en la posición de ataque. Ahora voy a buscarle.
      El león volvió a sentir el viejo tormento. "Y ¿si es verdad lo que dice el chacal?". Entretanto el malvado chacal corrió hacia el toro, llamándole desde lejos:
       -¡Amigo mío! Algo terrible ha ocurrido.
      El toro, sin levantar su cabeza, preguntó:
      -¿Sí? ¿Qué ha sucedido?
      -No sé cómo decírtelo, -dijo el chacal lamentándose-. Lo siento mucho. Reconozco que es culpa mía, pues yo te he traído a la corte del león, y ahora él quiere matarte.
      -Pero ¿por qué?, dijo el toro aturdido. Yo no he hecho nada que le pueda molestar.
      -Justamente por eso, amigo mío, contestó el chacal. Pero, ¿por qué no vas tú mismo ha comprobarlo? Vé y mira con mucha atención. Si está sentado sobre sus cuatro patas y mueve su rabo, deberías saber que está en la posición de ataque. Ahora me tengo que marchar.
      El toro se puso muy triste al escuchar las palabras del chacal. "Y ¿si todo esto es cierto?", pensó con temor. Pero, pasados unos minutos, recuperó su coraje: "No puedo creer que el león me odie, lo comprobaré con mis propios ojos". Y con el corazón apenado tomó el camino hacia la corte.
      El león le estaba esperando. Cuando vio al toro acercarse pensó:
      "¡Lleva su cabeza agachada!". Y cuando el toro vio sentado al león pensó: "Está moviendo su rabo y gruñe".
      Cuando el león vio que el toro se paró, convencido se dijo: "Se está preparando para atacarme". Y saltó sobre su amigo.
      Fue una batalla muy encarnizada. El león clavaba sus garras al cuello del toro y éste corneaba al león con sus afilados cuernos. Un gran río de sangre corría por el suelo. Por fin el león mató al toro. La furia le abandonó cuando miró el cuerpo de su amigo tirado en el suelo. Su corazón se llenó de tristeza. Reprochándose a sí mismo dijo:
      -¿Por qué no evité la pelea? ¿ Por qué no lo confronté antes de atacarlo? Nunca más tendré un amigo como él.
      -Claro que lo tendréis, -dijo el chacal, que esperaba el resultado del conflicto desde un lugar seguro-. ¡Mirad!, ese amigo está aquí.
      Y el león nombró su primer consejero al chacal.

      Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
      -Es una fábula que apena el corazón. No sabría decirte si el chacal debería ser recompensado por su inteligencia o castigado por su maldad.
      -Cierto, Majestad, contestó el anciano. Así es la vida. Pero, de sabios es evitar los enfrentamientos por cualquier medio. Las espadas se levantan cuando el razonamiento es corto. Es lo que pasó a la paloma de otra fábula.
      -¿Qué paloma?, preguntó el joven rey.
     El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.

                                                                    ******

      Muy buenos días, muchas gracias por estar ahí y desearos un buen fin de semana qué disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala, un abrazo y hasta muy pronto.

jueves, 6 de abril de 2017

UNA ORACION PARA LA SEMANA, por" Anthony de Mello"

      Un zapatero remendón acudió al rabino Isaac de Ger y le dijo: "No sé qué hacer con mi oración de la mañana. Mis clientes son personas pobres que no tienen más que un par de zapatos. Yo se los recojo a última hora del día y me paso la noche trabajando; al amanecer, aún me queda trabajo por hacer si quiero que todos ellos los tengan listos para ir a trabajar. Y mi pregunta es: ¿Qué debo hacer con mi oración de la mañana?".

      "¿Qué has venido haciendo hasta ahora?", preguntó el rabino.

      "Unas veces hago la oración a todo correr y vuelvo enseguida a mi trabajo; pero eso me hace sentirme mal. Otras veces dejo que se me pase la hora de la oración, y también entonces tengo la sensación de haber faltado; y de vez en cuando, al levantar el martillo para golpear un zapato, casi puedo escuchar cómo mi corazón suspira:
      "¡Qué desgraciado soy, pues no soy capaz de hacer mi oración de la mañana...!".

      Le respondió el rabino: "Si yo fuera Dios, apreciaría más ese suspiro que la oración".

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      Muy buenos días, desearos una muy buena mañana y con mucho, mucho ánimo. Seguimos con el cuentacuentos, un abrazo.

miércoles, 29 de marzo de 2017

ESTAMOS PROGRAMADOS. por "Anthony de Mello"

      Para mí, muchas veces es difícil combinar los roles de padre espiritual y de psicólogo. Vienen a ti a que les des un concepto moral que los tranquilices y, si resulta que lo que necesitan es una terapia y se las das, se escandalizan, y entonces creen que les has dañado en sus sentimientos y creencias. A nadie has hecho daño, sino que has llamado a las cosas por su nombre. Es vuestra programación la que os hace sufrir.

      Un día vino un señor desesperado, porque otro señor había estado tocando los genitales de sus dos hijas de pocos años, y él, que le sorprendió, quería matarlo. Y las niñas estaban ahora llenas de miedo. No por lo que sucedió sino por la reacción de los padres ante el hecho. El padre no quería ver esto y me miraba como si yo estuviese loco. Su programación no le permitia ver que, si él hubiese reaccionado como si nada hubiese pasado delante de las niñas, estas lo tomarían como un juego y nada alarmante quedaría registrado en su mente.

      Aparte, tú puedes pedir explicaciones, romperle las narices o tratar de reaccionar con el señor que tocó a las niñas. Pero si estas programado porque la acción en sí es pecaminosa y porque tus niñas han sido mancilladas, y todas esas cosas de nuestra cultura, estarás atrayendo hacia ellas tu alarma y tus miedos. Mucho más que los tuyos, pues ellas, que no están programadas, registran en su mente una alarma que unirá al acto en sí, sin más explicación y para siempre tendrán miedo a todo lo que se relacione con ello. Un miedo que será inconsciente, irracional, y por ello mucho más peligroso. En cuanto al señor que tocó a las niñas, en el peor de los casos era un ser enfermizo, con una sexualidad sin desarrollar, y no el sádico y perverso que se suele ver en él. ¿Qué hay que defenderse de él? De acuerdo, pero si estás despierto, llamarás a las cosas por su nombre y te darás cuenta de que los miedos que provocas sobre él son los mismos que metieron en tu infancia ante actos similares. Si piensas con realismo, verás que el prójimo -igual que tú- es miedoso, infantil, egoísta y estúpido. Y no es que lo sea, sino que es su programación lo que hace que se muestre así; nadie te defrauda en la realidad. Es el juicio que tenías de la persona (de cómo "debería" de ser) lo que te ha defraudado. Así, como cuando te enamoras de una persona, lo haces de una imagen (la imagen de tus sueños), el mundo de la realidad que vives (de lo que tú crees realidad) es falso, porque está sujeto a conceptos. Los conceptos no son más que añadiduras que ha puesto tu cultura.

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      Una luz para no perdernos en el día a día, gracias por estar ahí, que tengáis un muy buen día y disfrutad de los buenos momentos que el universo nos regala. Un abrazo.

EL CHACAL Y LOS JABALÍES, por "Nazanin Amirian"

      Ya veo que la codicia puede echar a perder nuestras ilusiones.
      -Sin duda, contestó el viejo sabio. Por eso ha sido una sanción leve comparada con el escarmiento que sufrió aquel chacal que incitaba a dos jabalíes a pelear.
      -¿Qué castigo fue aquél?, preguntó el joven rey.
     El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.

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      Un hambriento chacal, mientras buscaba algo para comer, se encontró a dos jabalíes que luchaban con sus cuernos y colmillos. En esa violenta batalla, la sangre había cubierto sus cuerpos y sus gemidos eran escuchados desde muy lejos.
      El chacal, al ver esa escena, se puso muy contento y pensó: "Cuanto más feroz sea la pelea, mejor será para mí". Inmediatamente empezó a animarles para que lucharan uno contra el otro. "¡Eso es, dale bien, mátalo!", gritaba el chacal.
      Los dos jabalíes seguían luchando con más vehemencia, hasta que la sangre empezó a correr sobre la tierra que pisaban.
      El chacal se puso a gritar más fuerte que antes:" Vamos, acaba con él, ¡mátalo!", mientras lamía la sangre caliente que regaba el suelo.
      Los dos jabalíes, exhaustos, temblaban de furia y reunieron todas sus fuerzas para poner fin a la batalla.
      El chacal estaba tan ocupado en aprovechar de la situación que no se dio cuenta de estar atrapado en medio de un forcejeo entre los jabalíes sin poder reaccionar. Sus huesos sonaron como un violento ¡crac!, y quedaron a merced de los dos jabalíes como una nuez descascarada.

      Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:
       -Quien se alegra de la desgracia ajena debe afrontar las consecuencias. Pero, ¡qué pena que esa justicia rápida sólo se administra en las fábulas!
      -Es verdad, Majestad, contestó el anciano. Pero es mejor que la justicia se imparta con detenimiento y una vez que haya pruebas suficientes. Sino podemos cometer irreparables errores, como le ocurrió al león de la fábula.
      -¿Que león?, preguntó el joven rey.
     El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.

                                                                ******

      Siempre gracias por estar ahí, desearos una muy buena semana y deciros que mañana seguiremos con el curso de autoliberación interior que nos esta regalando, Anthony de Mello. Un abrazo.

UNA ORACIÓN PARA LA SEMANA, por "Anthony de Mello"

      Los judíos de una pequeña ciudad rusa esperaban ansiosos la llegada de un rabino. Se trataba de un acontecimiento poco frecuente, y por eso habían dedicado mucho tiempo a preparar las preguntas que iban hacerle.

      Cuando, al fin, llegó y se reunieron con él en el ayuntamiento, el rabino pudo palpar la tensión reinante mientras todos se disponían a escuchar las respuestas que él iba a darles.

      Al principio no dijo nada, sino que se limitó a mirarles fijamente a los ojos, a la vez que tarareaba insistentemente una melodía. Pronto empezó todo el mundo a tararear. Entonces el rabino se puso a cantar, y todos le imitaron. Luego comenzó a balancearse y a danzar con gestos solemnes y rítmicos, y todos hicieron lo mismo. Al cabo de un rato, estaban todos tan enfrascados en la danza y tan absortos en sus movimientos que parecían insensibles a todo lo demás; de este modo, todo el mundo quedó restablecido y curado de la fragmentación interior que nos aparta de la verdad.

      Transcurrió casi una hora hasta que la danza, cada vez más lenta, acabó cesando. Una vez liberados de su tensión interior, todos se sentaron, disfrutando de la silenciosa paz que invadía el recinto. Entonces pronunció el rabino sus únicas palabras de aquella noche: "Espero haber respondido a vuestras preguntas".

      Cuando le preguntaron a un derviche por qué daba culto a Dios por medio de la danza, respondió: "Porque dar culto a Dios significa morir al propio yo. Ahora bien, la danza mata al yo; cuando el yo muere, todos los problemas mueren con él; y donde no está el yo, está el Amor, está Dios".

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      El Maestro se sentó con sus discípulos en el patio de butacas y les dijo: "Todos vosotros habéis oído y pronunciado muchas oraciones. Me gustaría que esta noche vierais una".

      En aquel momento se alzó el telón y comenzó el ballet.
        FIN.

        Desearos una muy buena tarde y daros las gracias por estar ahí. Un abrazo para tod@s.

viernes, 24 de marzo de 2017

EL MIEDO SE APRENDE por "Anthony de Mello"

      La felicidad (amna) no tiene lo contrapuesto, porque nunca se pierde. Puede estar oscurecida, pero nunca se va, porque tú eres felicidad. La felicidad es tu esencia, tu estado natural y, por ello, cuando algo se interpone, la oscurece, sufres por miedo a perderla. Te sientes mal, porque ansías aquello que eres. Es el apego a las cosas que crees te proporcionan felicidad lo que te hace sufrir. No has de apegarte a ninguna cosa, ni a ninguna persona, ni aún a tu madre, porque el apego es miedo, y el miedo es un impedimento para amar. El responsable de tus enfados eres tú, pues aunque el otro haya provocado el conflicto, el apego y no el conflicto es lo que te hace sufrir. Es el miedo a la imagen que el otro haya podido hacer de ti, miedo a perder su amor, miedo a tener que reconocer que es una imagen la que dices amar, y miedo a que la imagen de ti, la que tú sueñas que él tenga de ti, se rompa. Todo miedo es un impedimento para que el amor surja. Y el miedo no es algo innato, sino aprendido.

      El miedo provoca lo no existente. Tienes miedo porque te sientes amenazado por algo que ha registrado la memoria. Todo hecho que has vivido con angustia, por unas ideas que te metieron, queda registrado dentro de ti, y sale como alarma en cada situación que te lo recuerda. No es la nueva situación la que te llena de inseguridad, sino el recuerdo de otras situaciones que te contaron o que has vivido anteriormente con una angustia que no has sabido resolver. Si despiertas a esto, y puedes observarlo claramente, recordando su origen, el miedo no se volverá a producir porque eliminarás el recuerdo.

      NO TENGAS MIEDO

       Con la religión nos han metido muchos miedos que están ahí y que hay que solucionar. "No tengas miedo", dice Jesús en el Evangelio. Todo el Evangelio está lleno de estas advertencias: "No temáis..., no os preocupéis..., no os aflijáis...". Pero nosotros hemos hecho una religión llena de tabúes y temores, llena de ideas falsas y de falsos ídolos.

      "Había una madre que no conseguía que su hijo pequeño regresara a casa de jugar antes de anochecer. Para asustarlo, le dijo que había unos espíritus que salían al camino tan pronto como se ponía el sol. Desde aquel momento, el niño ya no volvió a retrasarse. Pero cuando creció tenía tanto miedo a la oscuridad y a los espíritus que no había manera de que saliera de noche. Entonces su madre le dio una medalla y lo convenció que mientras la llevara consigo los espíritus no se atreverían a atacarle. El muchacho salió a la oscuridad bien asido a su medalla. Su madre había conseguido que, además del miedo que tenía a la oscuridad y a los espíritus, se le uniese el miedo a perder la medalla". La buena religión te enseña a liberarte de los fantasmas, y la mala a fiarte de las medallas. No metamos a Dios en los fantasmas.

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      Muy buenos días y un bonito día tengáis tod@s, Qué la luz nunca se apague, así no nos perderemos en nuestro andar del día a día. Os deseo un muy buen fin de semana y que disfrutéis de los buenos momentos que el universo nos regala. Gracias por estar ahí y un abrazo para tod@s.